Complejidad de los bosques tropicales y reactivación económica

Por: Rodrigo Arce Rojas

La tela de araña como metáfora de la complejidad de los bosques tropicales: ¿Qué pasaría si jalamos uno de sus hilos por más que digamos que lo hacemos sustentablemente?

Una de las principales características de los bosques tropicales refiere a su gran complejidad que alude a la gran red de interacciones ecológicas que se encuentran en un equilibrio dinámico. Otra forma de graficar la complejidad refiere a que los bosques son sistemas autoorganizados alejados del equilibrio en el que se verifican condiciones de caos y no linealidad que quiere decir orden no conocido, alta sensibilidad a las condiciones iniciales y el hecho que no necesariamente hay proporcionalidad entre las causas y los efectos. Estas propiedades permiten que los sistemas puedan aprender y desarrollar capacidad de adaptación y evolución. El enfoque de complejidad que trata de las conexiones a nivel planetario, nos toca a todos a cada uno de nosotros y refiere a las interrelaciones tangibles e intangibles que dan cuenta del maravilloso fenómeno de la vida entendida en una concepción ampliada.

Mirar el bosque en perspectiva socioecosistémica, mirar la complejidad interrelacionada de toda expresión de vida. No solo PBI.

Es absolutamente importante comprender que las interacciones de la diversidad biológica en el bosque tropical son fundamentales para entender la conservación de estos importantes ecosistemas de interés global. Pero el hecho es que como sociedad occidental hemos desarrollado marcos epistemológicos y ontológicos que reducen la complejidad de los bosques a fuentes de recursos para el crecimiento económico y el desarrollo. Nuestras propuestas de manejo buscan simplificar los ecosistemas para poder dirigir el foco de atención a aquellos productos, bienes o servicios que nos interesan desde la perspectiva humana. Pero el hecho que simplifiquemos valorativamente los ecosistemas no significa que dejen de ser complejos. El problema es cuando forzamos productivamente a los ecosistemas y no le damos tiempo para recuperarse, para buscar su equilibrio dinámico.

Sentir la filosofía de los bosques, percibir la sociología no humana, escuchar  respetuosamente la pedagogía del Shihuhuaco.

bosques

Pixabay

Reconociendo la alta complejidad de los bosques tropicales se ha demandado que cualquier intervención que se realice sobre estos ecosistemas tiene que estar orientado por un genuino enfoque de sustentabilidad. La sustentabilidad no es un recurso teórico o cosmético para afirmar que estamos haciendo bien las cosas sino que necesitamos demostrar con base en evidencias firmes y objetivas que en verdad lo estamos considerando en su real dimensión, alcances y significado. Peor aún si consideramos que la sustentabilidad es un estorbo para el desarrollo como se escucha en algunos sectores ávidos de continuar con su lógica rentista y de dominio de la Amazonía.

La pandemia ha puesto en evidencia que tenemos que revisar la forma cómo nos hemos venido relacionando entre nosotros los seres humanos y cómo hemos desarrollado nuestras relaciones con la naturaleza, discusión que olvida que nosotros mismos somos naturaleza, que somos ecosistemas caminantes, que somos la expresión de la simbiosis de la vida con nuestra humanidad compartida con virus y bacterias en nuestra propia estructura vital.

Obviamente esto no es poca cosa pues atraviesa todo el marco civilizatorio que nos hemos construido y que la realidad ha develado que tiene serias limitaciones y que no es posible continuar así si es que queremos reducir la posibilidad que nuevas pandemias vuelvan a aparecer. Es en este marco que debemos entender la necesidad de tomar en cuenta las propuestas de sustentabilidad genuina, fuerte y súper fuerte. La conservación de la biodiversidad como seguro contra nuevas pandemias.

Nuestra sociedad fuertemente marcada por la disyunción y el reduccionismo, tiene dificultades  para afrontar los temas relacionados con complejidad creciente como el cambio climático, la pérdida (exterminio) de diversidad biológica, la deforestación, la tala ilegal, la pobreza, temas además que se encuentran absolutamente interrelacionados. No podemos entonces continuar con propuestas reactivas o lineales que solo buscan explicaciones directas de causa y efecto sin comprender la interrelacionalidad de las causas y de los efectos que presentan propiedades retroactivas y recursivas.

Por ello resulta de fundamental importancia los enfoques multidimensionales, multiescalares y multitemporales que dan cuenta de la interrelación entre sistemas y procesos.  Es en este marco que se entiende la importancia de los acercamientos multidisciplinarios, interdisciplinarios, transdisciplinarios e incluso indisciplinarios en torno a los grandes problemas de frontera que nos han tocado afrontar y que presentan los atributos de la incertidumbre y fenómenos raros, singulares, quiebres, fracturas, aleatoriedades, azares, borrosidades, brumas, discontinuidades, bifurcaciones para los cuales no nos habíamos preparado. Desde una perspectiva de sistemas complejos se entiende entonces por qué debemos tomar en cuenta las redes, las tramas, la colaboración, la articulación, las sinergias. No se trata solo de palabras mágicas o palabras estrella sino que se refiere a entender el gran tejido de relaciones y favorecer los procesos de retroalimentación positiva. No podemos resolver problemas complejos con herramientas que vienen desde una perspectiva simplificante.

Repensar el sector forestal desde el respeto a los intangibles, los invisibilizados, los ausentes, los silenciados.

Cualquier proceso de reactivación económica pasa por gestionar las grandes lecciones que nos ofrece el corona virus, como afirma Boaventura de Sousa Santos implica reconocer la cruel pedagogía del coronavirus (De Sousa, 2020). Pretender que la economía lleve la batuta desde su propia mirada autorreferente nos puede llevar a situaciones que no quisiéramos repetir. Es obvio que la economía interesa y que es una dimensión absolutamente necesaria, no obstante requiere que sea desarrollada responsablemente, con ética, con sentido genuino de sustentabilidad.

Hay preocupantes discursos apresurados respecto a la necesidad de reactivar la economía aun sabiendo que habrá una cuota de afectación a la vida, situación que para esos sectores se justifica en nombre del crecimiento económico (¿?). También habrá quienes quieran “recuperar el tiempo perdido” y exacerbarán sus procesos productivos reclamando flexibilización de “obstáculos ambientales”. Pero también hay la emergencia de un importante sector de la población, movimientos sociales, grupos juveniles, grupos de pensamiento y diálogo que exigen una nueva forma de convivencia humana y convivialidad con la naturaleza. Estos grupos no están dispuestos a que repitamos historias de discordia, de inequidades, desigualdades, asimetrías y de subordinación de la naturaleza. En ellas y ellos confiamos para que los procesos de ampliación de conciencia se expandan y constituyan las fuerzas regenerativas.

Democracia vitalista intercultural para que fluya la voz y el corazón en perspectiva de conciencia cósmica y bioregenerativa.

¿Significa acaso que estamos proponiendo que no se intervenga sobre la naturaleza? Esa no es la idea. Lo que se busca es que las intervenciones se realicen en el marco del respeto y tomando en consideración la ciencia y los conocimientos diversos en propuestas de diálogo de saberes (De Sousa 2009a, 2009b, 2009c, 2010, 2014, 2018). Lo que se busca es que se respeten las ontologías relacionales (Escobar 2014) que impliquen el reconocimiento y valoración de las diversas formas de relacionarse con la naturaleza y que se revise críticamente la concepción que la naturaleza ha sido hecho para dominarla, explotarla y ponerla a nuestro servicio. De ahí la importancia de la interculturalidad y la traducción intercultural para lograr que sean los procesos de diálogo fecundos, generosos y equitativos los que definan los caminos. Unir ciencia con conciencia, ciencia con filosofía.

La filosofía forestal permite pisar tierra para no pisotear los bosques. Cuando preguntar es respetar.


Referencias bibliográficas:

DE SOUSA SANTOS, Boaventura. 2009a Un discurso sobre las ciencias. En Una epistemología del sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social. México: Siglo XXI.

DE SOUSA SANTOS, Boaventura. 2009b Una Epistemología del Sur. La reinvención del Conocimiento y la Emancipación Social. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, CLACSO.

DE SOUSA SANTOS, Boaventura. 2009c Una epistemología desde el Sur, México: CLACSO y Siglo XXI.

DE SOUSA SANTOS, Boaventura. 2010 Descolonizar el saber. Reinventar el poder. Montevideo: Ediciones Trilce.

DE SOUSA SANTOS, Boaventura. 2014 Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a una ecología de los saberes. En  Epistemologías del Sur (Perspectivas). Madrid: Akal.

DE SOUSA SANTOS, Boaventura. 2018 Construyendo las Epistemologías del Sur: para un pensamiento alternativo de alternativas. 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO.

DE SOUSA SANTOS, Boaventura. 2020 La cruel pedagogía del virus. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO.

ESCOBAR, Arturo. 2014 Sentipensar con la tierra. Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Medellín: Ediciones UNAULA.


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