Imaginen un mundo donde el género no importe

Por: José Cuesta y Ulrich Zachau

¡Ese mundo ya se ha imaginado!

Imaginar algo es el primer paso para hacerlo posible. Gloria Steinem, una conocida feminista, imaginó un mundo en el que el género no importase. Ella lo planteó de esta manera tan elocuente: “Una sociedad con igualdad de género sería aquella en la que la palabra ‘género’ no existe: donde todos pueden ser ellos mismos”.

Muchos en la comunidad internacional también hemos soñado con ello quedando esta ambición articulada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Uno de estos objetivos es claro: Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y niñas en todas partes.


género

Pixabay


¿Pero podría ser Colombia ese país donde el género no importa?

Seamos honestos. Colombia no es el primer país que viene a la mente como campeón de la equidad, mucho menos de la equidad de género. De hecho, Colombia es el noveno país más desigual del mundo cuando se mide por la desigualdad de ingresos (índice de Gini), sólo superado por Brasil en América Latina.

En 2018, los datos oficiales de la oficina nacional de estadística de ese país, DANE, indicaban un Gini de 0,52, el cual había aumentado desde 2017, por primera vez desde 2012. Pero si medimos la desigualdad de la propiedad de la tierra, su índice de Gini es aun más alarmante: 0.86. Cuando miramos a las desigualdades de género, algunas son flagrantes. En promedio, por cada COP 1,000 que gana un hombre, una mujer gana COP 880. Y por cada mujer gobernadora, hay 16 gobernadores hombres en el país.

Y sin embargo, hay razones para la esperanza. El gráfico 1 muestra una de estas razones. Ahí vemos que la desigualdad de ingresos de los hogares encabezados por mujeres es menor, aunque ligeramente, que la de los hombres.

Gráfica Gini Colombia

Gráfico 1 Desigualdad de los ingresos del hogar en Colombia por el género del jefe de familia 2008-2017

A menudo se da el caso de que solo las mujeres bien educadas y con suficientes recursos económicos están en disposición de formar su propio hogar.  Lo contrario también es común, esto es, mujeres no tienen otra opción que dirigir el hogar cuando otros miembros lo abandonan, voluntaria o forzadamente, o un jefe del hogar varón muere a causa de la violencia. Ambas son plausibles en Colombia.

Pero hay otra razón: los hogares están formados por hombres y mujeres, por lo que—suponiendo que colaboren para su propio bien colectivo—en cierto modo el género de los miembros del hogar no importa . Y, cuando este es el caso, Colombia muestra resultados muy prometedores en términos de equidad.

Puedes pensar que esto es solo un truco de las cifras, que esconden brechas de género. Puede ser, pero esta evidencia muestra que la equidad sin género también es posible. Está lejos, aún muy lejos en Colombia, pero ciertamente es posible.


Nota publicada en Voces, Perspectivas del desarrollo del Banco Mundial, reproducida en PCNPost con autorización


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SOURCE: Voces

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