Cinco formas en que el FIDA está logrando que la ganadería sea más respetuosa con el medio ambiente

Nuestro planeta se calienta y se suele dar la culpar de ello a la cría de animales. Sin embargo, aunque las cadenas de valor ganaderas representan el 14,5 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, eliminar la ganadería no es la solución. Es mucho más complejo que eso.

Son innumerables las personas del medio rural que dependen de sus animales para subsistir, nutrirse y llevar un estilo de vida tradicional.

Los ganaderos en pequeña escala pueden generar menos emisiones y a menudo recurren a diversas prácticas agrícolas que conservan la tierra, el agua y la biodiversidad. Asimismo, pueden hacer un uso más eficiente de los recursos gracias a prácticas como la agricultura circular y la agroforestería.


Los agricultores de Bolivia cruzan razas de llama para producir carne y lana de mejor calidad. © FIDA/Cristóbal Corral


La ganadería no siempre es el problema. Al contrario, respaldar a los agricultores en pequeña escala para que sean aún más ecológicos puede reforzar los sistemas alimentarios, proteger los medios de vida y ser bueno para el planeta.

1.-Los animales felices y saludables producen más

Los animales saludables que están bien adaptados a las condiciones locales producen más cantidad de leche, carne, huevos y lana y de más calidad. De esta forma, los agricultores pueden mantener rebaños más pequeños, lo que reduce el impacto ambiental general del ganado.

El FIDA apoya a los agricultores a criar animales más productivos que puedan adaptarse a su entorno local. En Bolivia, el cruzamiento de razas nativas con razas mejoradas ayuda a los criadores de llamas a producir más carne y lana y a aumentar sus ingresos.

Entretanto, gracias al mejor acceso a los servicios veterinarios y la vacunación, los animales se mantienen saludables y productivos. En Kirguistán, por ejemplo, los veterinarios se desplazan en motocicleta para atender a los animales de zonas rurales remotas. Ello contribuye a aumentar la producción de carne y leche un 4 % y a disminuir al mismo tiempo las emisiones de gases de efecto invernadero un 17 %.

2.-Mejores prácticas de pastoreo para lograr pastizales más sanos

Muchos ecosistemas de pastizales dependen de los animales de pastoreo para prosperar. Los animales dispersan las semillas, depositan estiércol y recortan las gramíneas de forma que diversas plantas e insectos puedan crecer. No obstante, los pastos se deben gestionar cuidadosamente para que el sobrepastoreo no los dañe.

Con vistas a proteger estos ecosistemas vitales, el FIDA ayuda a los pastores a restaurar los pastos, proteger los recursos hídricos y prevenir la erosión.

Dejar descansar a los pastizales, hacer llegar las carreteras hasta las tierras de pastoreo remotas y manejar el tamaño de los rebaños pueden reducir la carga sobre la tierra y dejar que se regenere. En Tayikistán, el Proyecto de Desarrollo Ganadero y de Pastizales, apoyado por el FIDA, promueve el pastoreo rotativo, que permite que las plantas se enraícen profundamente y fijen más carbono.

3. Utilizar los insumos correctos para los animales…

Alimentar al ganado con residuos y subproductos agrícolas, como tallos de arroz o salvado, reduce los desperdicios y mantiene la tierra agrícola para producir alimentos para las personas y no para los animales, lo que reduce el impacto de la producción alimentaria.

Gracias al maíz resistente y de gran calidad que se produce localmente en Lesotho gracias al proyecto ROLL, los ganaderos no han de depender de la soja importada. Esta y otras intervenciones llevadas a cabo en el marco del proyecto ROLL podrían reducir las emisiones un 7 % si se aplicaran en todo el sector ganadero y, al mismo tiempo, aumentarían la producción de proteína.

4. … y utilizar bien los productos animales

El estiércol de origen animal devuelve los nutrientes y el agua al suelo, lo que reduce la dependencia de los fertilizantes sintéticos.

En Burkina Faso y el Níger, los agricultores que reciben apoyo del FIDA utilizan técnicas autóctonas, como los zai, que son pequeños hoyos llenos de materia orgánica que sirven para recoger agua de lluvia, atraer insectos que acondicionen el suelo y hacer que la tierra vuelva a ser fértil.

El estiércol también se puede utilizar para producir biogás, que las comunidades rurales pueden utilizar para generar energía y es mucho menos contaminante que quemar leña y carbón. Con el apoyo del FIDA, los agricultores de Kenya y Rwanda utilizan novedosos digestores flexibles de biogás para hacerlo.

5. El ganado debería formar parte de las soluciones nacionales en la lucha contra el cambio climático

El FIDA está trabajando con 15 países que han suscrito el Compromiso Mundial sobre el Metano a fin de integrar la reducción de metano en sus compromisos nacionales para combatir el cambio climático.

Ello consiste en calcular la medida en que el ganado contribuye al cambio climático y elaborar modelos teóricos de las emisiones valiéndose de instrumentos específicos para el ganado como el GLEAM-i. Los encargados de formular las políticas pueden utilizar los resultados para solicitar financiación destinada al clima y formular medidas ecológicas en favor de los agricultores locales.

En Kirguistán, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el FIDA han trabajado con el Gobierno con vistas a incluir los resultados de la evaluación del GLEAM-i en las contribuciones determinadas a nivel nacional del país. Actualmente se están llevando a cabo evaluaciones parecidas en Georgia con el proyecto DiMMA.

En Rwanda y Tanzanía, se están utilizando evaluaciones de los gases de efecto invernadero de los proyectos RDDP2 y C-STPD, apoyados por el FIDA, para diseñar un proyecto regional financiado por el Fondo Verde para el Clima que ayudará a los ganaderos lecheros en pequeña escala a adoptar medidas más ecológicas, como prácticas dirigidas a reducir las emisiones y aumentar la productividad, medidas de reutilización de los desechos, y establecer vínculos con los mercados de carbono mundiales.

Con la ayuda apropiada, la cría de animales puede seguir siendo buena para el planeta y proporcionar medios de vida para innumerables comunidades vulnerables de todo el mundo.


Nota publicada en FIDA, reproducida en PCNPost con autorización.


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