Cinco hábitos para tener en cuenta cuando hay niños en casa

Por: Milena Meza Miranda.

Nuestro entorno se ha modificado, estamos más cerca de los nuestros y más distanciados del resto. La situación actual respecto al Covid-19 nos obligó, casi que, de un modo inesperado, a transformar nuestras rutinas y acercamientos. Tantos sentimientos encontrados nos hacen sentir frágiles frente al poder de la naturaleza, pero también fortalecidos en nuestro interior para poder enfrentar cambios en nuestra vida cotidiana y lograr ser resilientes frente a la adversidad.


hábitos, familia

Pixabay


A todos nos varió la forma de estar: a padres, a hijos, a maestros, a estudiantes. Sin embargo, lo hemos afrontado haciendo ajustes a muchos de los esquemas a los que estábamos acostumbrados. La vida es eso, cambiar, evolucionar y transformar. El reto de hoy para nuestros niños y adolescentes es salir vencedores de todo este proceso, adaptarse a los cambios y sacar lo mejor de sí mismos para continuar aprendiendo y tener mejores herramientas para afrontar la vida.

Como adultos, acompañantes y guías de nuestros niños, es nuestro compromiso apoyarlos y demostrarles que la situación actual no debe sobrepasar nuestro equilibrio emocional, siendo ésta la mayor riqueza que debemos proteger en un menor. Debido a esto, quiero compartirles cinco recomendaciones esenciales en estos días de aislamiento social que nos pueden ayudar cuando tenemos a un niño en casa.

1. Conservemos el espíritu curioso innato en nuestros niños: la manera de aprender ha dado un vuelco. Estamos inmersos en un espacio virtual, donde las pantallas son nuestras ventanas al mundo. Con ellas jugamos, nos comunicamos, vemos el mundo exterior.

La escuela cambió su lugar, pero no su esencia, la de educar. Por tanto, el estar con una actitud abierta al cambio, frente a las nuevas estrategias que muchos de nuestros maestros están proponiendo, los mantiene en forma, despierta la curiosidad y aviva el factor motivación tan importante y tan olvidado en las últimas generaciones para el aprendizaje. Mantengamos a nuestros niños al tanto de lo que ocurre en las aulas virtuales. Acompañemos el proceso e involucrémonos en la educación de esta nueva generación.

2. Mantengamos buenos hábitos alimenticios y hagamos del ejercicio físico una rutina de salud: nuestra salud depende de nuestros hábitos de alimentación e higiene. Aprovechemos esta época para comer saludablemente, hacer recetas caseras juntos y convertir ese espacio de la cocina en otro lugar de encuentro de la familia.

De igual manera mantenernos en movimiento con rutinas diarias de ejercicio les ayuda a los niños a liberar dopamina, ser felices y canalizar las energías tan altas que en estos días de aislamiento suelen sobrecargarse.

3. Conectarse con la familia: al realizar actividades juntos fortalecemos los lazos de amor, experimentamos valores como la empatía, la responsabilidad y el respeto. Todo esto da sentido a nuestro sentir de grupo familiar: compartir los almuerzos, la puesta de la mesa para la cena, nos abre espacios de diálogos de los cuales estábamos muy necesitados.

Volver a los juegos de mesa, los juegos tradicionales, esos que jugábamos en las terrazas en nuestra época nos enseñan a ser tolerantes y comprensivos. La familia necesita hoy en día inversión de tiempo y éste es el momento de compartir. Compartir entre nosotros y ser solidario con el otro.

4. Encontrarse con su espiritualidad: disponer para los niños de un tiempo de silencio y meditación también es necesario. Nuestros niños vivían en un circuito de actividades que sólo paraba con el descanso de la noche: colegio, terapias, tareas, deportes, cumpleaños, etc. Es tiempo de hacer silencio, conectarse íntimamente con ese ser superior que nos permite fortalecernos ante las adversidades, es tiempo de reconocerlo como dueño de nuestra vida y sembrar en los chicos esa necesidad de encuentro con Dios.

Llevarlos a la oración es un momento de expresar sus miedos, sus necesidades y sus sueños, y qué mejor que propiciar esos encuentros de intimidad para que conozcan a Dios y se llenen de confianza ante lo incierto.

5. Descubrir las fortalezas y desarrollarlas al máximo: los niños necesitan encender los colores que llevan dentro. Es un buen momento para descubrir lo que les apasiona: dibujar y pintar sus propias obras artísticas, tocar instrumentos, hacer música, cantar, bailar, actuar, construir; todo esto involucra un estado propio del niño que es la creatividad. La creatividad y la imaginación afloran en los momentos de crisis y de ocio.

Darle tiempo al ocio permite que sus mentes expresen sus necesidades más íntimas de ser escuchadas a través de las disciplinas artísticas. Así que el pincel, el micrófono, los instrumentos musicales, el propio cuerpo, los juguetes y los cuentos se convierten en aliados para dejar fluir toda la creatividad e imaginación que llevan dentro.

Estoy convencida que nuestra mejor herramienta educativa como adultos es el ejemplo y el modelo que ellos ven a través de nosotros. Es un tiempo hasta de considerar estas recomendaciones para nuestras propias vidas. Al fin y al cabo, siempre existe un niño interior que quiere crear, imaginar, soñar un mundo mejor. Mi intención es que permitamos a nuestra infancia reflejar sus emociones y canalizarlas a través de todas estas actividades que no demandan muchos recursos, pero si requieren de nuestro apoyo y acompañamiento incondicional.

Como maestra, toda esta situación ha generado un desafío personalmente, pues desde un espacio físico como lo es el colegio, podía abrazar a mis estudiantes con mi conocimiento y mi afecto. Hoy al estar un poco distanciada de ellos me genera mayor compromiso por sus procesos de aprendizaje y un reto personal de llegar a ellos y mantener esa expectativa que siempre tenían por sus clases.

Recordar momentos de recreo cuando se me acercaban y me preguntaban si ya tenían clase conmigo, no tiene precio. Hoy día, además de las clases virtuales que me reinvento cada día, mantengo comunicación con ellos a través de una pasión que justo en esta crisis afloró: el placer de leer cuentos y compartirlos con ellos, esos seres dispuestos a soñar con una historia, dispuestos a trasladarse a una granja, a un planeta, a un poblado, a un lugar lejano a través de palabras que reposan en nuestros cuentos.

Así, desde hace unos días desde mi canal en Instagram y en Youtube, @mileyuncuento vengo compartiendo historias, compartiendo sueños; extendiéndoles a ellos, los niños, los fantásticos cuentos de grandes autores de la literatura infantil. Es un espacio creado para alimentar el hábito de imaginar, soñar y disfrutar de una buena lectura.

En conclusión, permitámosles a los niños salir de la rutina y enfrentar esta situación con coraje y valentía, pero sobre todo con mucha creatividad e imaginación.


Nota publicada en © Blogs Uninorte, reproducida en PCNPost con autorización


Posts relacionados:

7 hábitos que entristecen

Covid-19: El Antídoto

Contagio emocional

Las paradojas y lecciones aprendidas de la crisis

Violencia contra las mujeres: la pandemia en la sombra

Liderazgo en tiempo de crisis

El cisne negro del coronavirus

Es momento para apreciar cada instante que la vida nos regala.


 

Debes loguearte para poder agregar comentarios ingresa ahora