Al filo del abismo

Por: Francisco Manrique.

La semana pasada tuve una invitación, como presidente del Concejo de Connect Región,  para participar en un evento de la U Jorge Tadeo Lozano con algunos miembros de la Misión de Sabios convocada por el Gobierno Nacional. Son 47 personas las que han sido convocadas para ayudar a fijar el norte de la política de Educación, Ciencia, Tecnologia e Innovacion (ECTI) y del nuevo ministerio a cargo de estas áreas.

A continuación, algunas de mis reflexiones en relación a la perspectiva y expectativas que podría tener el sector empresarial, con relación al informe final que debe de ser entregado en diciembre.

sabio sabios

ToNic-Pics / Pixabay

“Quiero remontarme en la historia. El 21 de julio de 1994, el Gobierno de Cezar Gaviria recibió el informe final de la primera Comisión de Sabios que había sido convocada en esa época. Su título era muy sugestivo y una invitación:  “Al filo de una oportunidad”. En este informe, hay una Proclama escrita por Gabriel García Marquez que fue magistral: “Por un país al alcance de los niños”, que además de ser una joya literaria era una invitación inspiradora para el país.

De la lectura de este, me impresionó como pasaba el tiempo  porque se acaba de cumplir 25 años desde su publicación oficial, pero que al volverlo a leer, es triste ver cómo el tiempo se congela en Colombia en temas como estos de su agenda fundamental. ¿Qué pasó ?

Para encontrar una respuesta a esa pregunta, fue muy útil repasar el informe. De esta lectura me han quedado claras dos cosas:

La primera de ellas, la Proclama de nuestro Nobel, enmarca los dos principales focos de preocupación de quienes formaron parte de este grupo de “10 sabios” colombianos. Para ellos, era claro en esa época, que la inversión en la educación de los niños y jóvenes, así como la formación de una capital humano avanzado en temas de ciencia y tecnologia, eran vitales para el pais.

Rodolfo Llinas, uno de los sabios convocados, escribía en su carta introductoria:

“ El futuro de Colombia va a estar profunda y directamente relacionado con la capacidad que los colombianos tengamos de organizar la educación; la hija de la educación: la ciencia; y la hija de la ciencia: la tecnología”.

Más adelante el científico colombiano afirmaba:

“ ¿Cuál es el punto más importante que hay que tratar? Tenemos que encontrar los conceptos y los marcos que permitan que la ciencia, el desarrollo tecnológico y la educación formen una estructura que se entienda como relevante para la sociedad en general. Lo básico es establecer tales marcos a todos los niveles, desde la escuela primaria hasta lo concerniente a la maquinaria política. Se requiere que se entienda en detalle: ¿Qué son y para qué sirven la educación, la ciencia y la tecnología?”

La segunda cosa que me queda clara, es que la Comisión de Sabios actual podría copiar sin rubor alguno, una buena parte de las motivaciones y recomendaciones dadas hace 25 años, actualizándolas con las realidades actuales y aprovechando los inmensos avances tecnológicos. Lo digo con respeto y sin subestimar los aportes que los miembros de la nueva comisión van a hacer. Sería construir sobre lo ya construido.

En mi opinión hay un hecho, las preguntas que dejará plantadas el Dr Llinas hace un cuarto de siglo, siguen sin contestar. Y si eran relevantes entonces, hoy deberían mantenerse como las preguntas fundamentales de la Comisión actual, pero subiéndoles mucho más el volumen. Veamos porque

No se puede negar, que en este periodo, COLOMBIA ha venido avanzando en la parte cuantitativa de la Educación, pero claramente no lo ha hecho en lo referente a su calidad y pertinencia. Si como se mencionaba hace 25 años, la educación no estaba cumpliendo su objetivo de preparar a la gente para tener una mejor calidad de vida y ser más productiva, esta situación no ha mejorado a los niveles que las nuevas realidades nos imponen.

Peo también, han habido avances en cuanto a la formación de grupos de investigación, más doctores  y hay más recursos para invertir en CTI, como lo mencionó la Vicepresidente Martha Lucía Ramirez, en su discurso de lanzamiento de la nueva comisión, en febrero de este año . Sin embargo, comparándonos con otros países del mundo y en la región, quedamos muy mal parados y la brecha se aumenta cada vez mas.

Igualmente vale la pena resaltar el nacimiento de nuevas instituciones que abordan los temas de CTI como Connect BOGOTÁ, Innpulsa, y el Centro para la Cuarta Revolución en Medellin, así como que hoy hay más colaboración entre instituciones que hoy existen, y que antes no se reconocían, como hoy pasa en Bogota.

Pero, a pesar de los avances, lamentablemente los problemas mencionados no son los únicos. En Colombia no hemos entendido que no es suficiente hacer mejoras a nuestro ritmo, porque el resto del mundo se mueve mucho más rápido que nosotros, y en una carrera cada vez más vertiginosa, cuyas reglas parece que no entendemos o ignoramos irresponsablemente.

Por estas razones, no hay el sentido de urgencia en nuestra agenda nacional, que nos invite a pensar diferente y poder cambiar nuestra realidad de manera acelerada, para así poder cerrar las brechas crecientes que tenemos .

El punto anterior sirve para explicar porque es tan difícil que tengamos en Colombia conversaciones de futuro que nos inviten a pasar las páginas de nuestra historia. Hay excepciones, como esta semana en la Tadeo.  Hay que entender que se requiere liderazgo para que esto suceda, pero que en mi opinión, ha estado lamentablemente ausente de nuestra realidad nacional. Ojalá la Comisión sea una oportunidad que se aproveche para cambiar de rumbo.

Esta situación nos muestra el porqué, CTI no es un tema prioritario de la agenda pública ni la privada, como tan poco lo es, la mejora cuántica de la pertinencia del sistema educativo. Para no mencionar otros temas de gran relevancia, relacionados con lo que yo he llamado nuestra infraestructura mental. Esta se relaciona con la cultura ciudadana, la cultura artística, el capital humano, empresarial e institucional, y el liderazgo colectivo

La razón de mis reflexiones, es porque este descuido, afecta de manera profunda la capacidad de avanzar de la sociedad en general, de la respuesta que se espera de las instituciones del Estado a las expectativas ciudadanas, de la formación relevante que se espera de las entidades educativas de todo orden para tener el capital humano que necesitamos, y de ayudar a las personas, sin distinción de género o de edad, para que puedan ser útiles y tener una mejor calidad de vida.

Y si no entendemos la razones anteriores, nos vamos a quedar cada vez más rezagados en la carrera del desarrollo y la competitividad global.

En mi presentación, con el aporte del Dr Luís David Prieto, Vicerector Académico de la U Javeriana, hice referencia a algunos de los cambios que deberían de darle contexto al sentido de urgencia para que nos tomemos en serio el papel de la ECTI en nuestro país.

  1. Un contexto que cambia y es difícil de entender:
  • Ante las transformaciones profundas que nos afectan, producto de cambios cada vez más acelerados en tiempos más cortos, se profundiza la sensación de que ninguna persona o institución pueda sentirse segura porque los logros conseguidos se pueden perder en un instante. Se profundiza la cultura de la inmediatez y de la superficialidad.
  • Hay altos niveles de incertidumbre, que hacen muy compleja la función social de las instituciones del Estado, las universidades, las empresas y otros actores sociales.
  • Los conocimientos, habilidades y actitudes que se necesitan son muy diferentes a las de las profesiones y oficios tradicionales: ahora se aglutinan en marcos de cualificación construidos con los empleadores y las competencias son dinámicas en el tiempo y afectadas por las nuevas tecnologías.
  1. Las universidades no siguen el ritmo de los cambios que el sector productivo y la sociedad necesitan:
      Según un estudio de Garner (2018), empresa que analiza temas tecnológicos :
  • 96% de los directivos académicos creen que están preparando a sus estudiantes para el éxito laboral, pero solo el 11% de lideres empresariales  entrevistados, creen que los graduados de universidad tienen la competencias requeridas para los trabajos de sus empresas. Pero más grave aún, el 80% de los empleados consideran que no tiene las habilidades que necesitan para su actual empleo y para su futura carrera laboral
  1. La necesidad de avanzar en una nueva generación de relaciones universidad-empresa-estado (Connect 2.0):
    • Que supere la lógica tradicional de universidades que hacen proyectos puntuales y aislados PARA empresas o industrias y sea una alianza en donde la Universidad trabaja CON la empresa, y tiene una oferta académica construida JUNTO con el sector privado
    • Esto implica otra forma de concebir los currículos por  competencias y no por contenidos, en ciclos de formación cortos (pregrados máximo de 4 años, conectados con maestrías de max. año y medio) y con credenciales y otras formas de aprendizaje alternativas.
    • También, se necesitan unos cambios organizacionales y de cultura al interior de las universidades para que se muevan mucho más rápida y ágilmente.
    • Requiere que el Estado entienda para que contribuya con políticas modernas para promover la innovación curricular
Para cerrar , yo resumiría que las expectativas que deberíamos tener  desde el ámbito empresarial, con relación al trabajo de la Comisión de Sabios, serían las siguientes:
    • Retomar las recomendaciones dejadas por sus antecesores pero dándoles mucho más fuerza y sentido de urgencia.
    • Enfrentar la barrera cultural que hoy es un freno para los cambios que se necesitan para que se entienda el porqué y el para que de estos.
    • Proponer una narrativa de futuro, un propósito superior, donde nos imaginemos  a donde podríamos aspirar a llegar, si hacemos exitosamente lo que toca y donde la ejecución es crítica.
    • Proponer medidas para que, lo que haga este gobierno en la implementación de las sugerencias hechas, tenga continuidad y apropiación social.
    • Vincular mucho más de cerca al sector empresarial en esta segunda parte del año. Llama mucho la atención que no tuvo una mayor participación  dentro de las 47 personas convocadas. ¿Cual va a ser el rol del sector privado en estos grandes retos?
    • Poner la luz sobre un tema ausente totalmente de esta conversación: necesitamos un liderazgo colectivo para generar los cambios que se necesitan. Especialmente si queremos tener una visión de futuro que nos una como sociedad.
Y quiero terminar con un último comentario. Hace 25 años, el título del informe era “Al filo de una oportunidad”. Ahora pienso que el de esta comisión debería titularse: “Al filo del abismo” para que entendamos el sentido de la urgencia porque ya no tenemos más tiempo que perder.
Como nos lo recordaba un profesor de Harvard, en el viaje donde nació la idea de formar a Connect BOGOTÁ: “Ustedes están en una estación por donde pasa un tren bala de alta velocidad. Tienen dos opciones, lo ven pasar y se asombran, o deciden subirse a el, así sea del último vagón porque si no lo hacen los dejó el tren de la historia”.

Misión de Sabios

La Misión Internacional de Sabios para el avance de la ciencia la tecnología y la innovación está compuesta por un grupo de 46 expertos nacionales e internacionales cuyo objetivo es aportar a la construcción e implementación de la política pública de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, así como a las estrategias que debe construir Colombia a largo plazo, para responder a los desafíos productivos y sociales de manera escalable, replicable y sostenible, en ocho focos temáticos.
  1. Biotecnología y bioeconomia y medio ambiente
  2. Ciencias básicas y del espacio
  3. Ciencias de la vida y de la salud
  4. Ciencias sociales, desarrollo humano y equidad
  5. Energía sostenible
  6. Industrias creativas y culturales
  7. Océanos y recursos hidrobiologicos
  8. Tecnologías convergentes, Industrias 4.0

Posts relacionados:

Conocimiento y educación, la fórmula de los sabios para Colombia

Es el momento de actuar en política científica


Debes loguearte para poder agregar comentarios ingresa ahora