Los jóvenes emprendedores que miran más allá del dinero

Hasta hace poco, la motivación para hacerse empresario era ganar un montón de dinero para tener una vida relajada y llena de comodidades. Pero últimamente ha surgido una nueva generación de emprendedores que además de ideas modernas y rentables, incorporan los beneficios sociales y ambientales a sus planes de negocio.

Muchas veces se trata de jóvenes que no encuentran trabajo en una empresa o en el sector público, donde les suelen cerrar las puertas por falta de experiencia. Para muchos de ellos, este rechazo no es motivo de derrota, sino fuente inspiración.

Inspiración que a veces resulta en ideas de negocios que además de dinero traen otros beneficios que se ven no solo en los balances contables, sino también en la sociedad y el medioambiente.

¿Cómo lo hacen? Las posibilidades y los temas son infinitos.

Desde una aplicación móvil que detecta el riesgo de enfermedades no transmisibles en comunidades pobres de Rio de Janeiro o un juego de video que promueve la cultura maya, hasta una empresa que incentiva el uso de botellas plásticas en sus construcciones, todos estos emprendimientos jóvenes buscan contribuir con soluciones concretas, replicables y escalables, y que responden a necesidades específicas en sus países.

Son también parte de la tendencia mundial llamada “empresas b” o“Bcorps”, que se alejan del modelo tradicional de emprender solo para generar rentabilidad, su finalidad también pasa por preservar el medio ambiente y promover la inclusión social.

O visto de otro modo; son empresas que utilizan una lógica de negocios para resolver problemas sociales, ambientales o de desarrollo. Su motivación, de hecho, no es ser las mejores empresas del mundo, sino ser las mejores para el mundo.

Varios de estos nuevos emprendedores y sus ideas, llegaron después de una cerrada competencia al IV Foro de Jóvenes de las Américas, liderado por el Young American Business Trust (YABT) y apoyado la Organización de los Estados Americanos y el Banco Mundial, previo a la Cumbre de las Américas, que se celebró en Panamá.

Estas fueron algunas de sus propuestas:

FirstJob (Chile): Es una plataforma que conecta a estudiantes y recién egresados con las mejores empresas. ” Queríamos facilitar la búsqueda de empleo para los jóvenes que tiene poca o nula experiencia y no cuentan con un título profesional” cuenta Mario Mora, CEO y fundador. “Hacer un perfil profesional de alguien que no tiene experiencia en una plataforma tradicional de búsqueda es traumático, tiene que llenar largos formularios y es frustrante”, cuenta. FirstJob opera en Chile y Colombia, y tiene más de 85.000 fans en Facebook, donde se viralizan las búsquedas. “La idea surgió porque yo quería ayudar a mis compañeros de facultad a conseguir empleo”, dice Mora, quien tiene la intención de continuar expandiendo FirstJob a otros países. “Nos dimos cuenta que la necesidad por encontrar el primer trabajo no era solo una necesidad de Chile, sino de todo Latinoamérica.”

Laboratoria (Perú): Un emprendimiento social que capacita en desarrollo web y programación a mujeres jóvenes que por motivos económicos no pueden ir a la universidad. Al finalizar el programa, se las conecta con empresas de tecnología que requieren de esos conocimientos. ¿Por qué tecnología y por qué mujeres? “Tecnología, porque es un campo en el que la demanda excede a la oferta por un 50% y es una habilidad que se puede aprender en un tiempo corto”, cuenta Mariana Costa Checa, fundadora de la empresa. “Mujeres, porque el campo de tecnología se caracteriza por una falta enorme de mujeres y ellas brindan una perspectiva distinta”, dice.

Plataforma Saúde (Brasil): Un negocio de impacto social que utiliza tecnología móvil para ofrecer servicios de salud de calidad y asequibles para las personas pobres de Brasil. Cuando las enfermeras comunitarias visitan los barrios más pobres de Rio de Janeiro, tienen un dispositivo para medir el nivel de colesterol, triglicéridos y presión arterial. “Esos datos se ponen en un software que desarrollamos y que informa cuál es el nivel de riesgo de desarrollar enfermedades crónicas”, cuenta Tales Gomes, quien junto a otros dos socios creó la plataforma, que ya cumple un año y que funciona en siete barrios de la ciudad. “Soy un entusiasta de cómo la tecnología puede mejorar la vida” dice.

Cibus3.0 (Costa Rica): Es una empresa de biología que se propone transformar el suero de leche en biodiesel. “En general se usa la grasa de la leche para producir lácteos, que es como el 4% de la leche, el resto es suero que se desecha y es muy contaminante”, dice David Garcia, líder de Cibus 3.0. “No queremos vender biodiesel, si no que las empresas lácteas se apropien de este proceso y el biodiesel producido lo utilicen, por ejemplo, para su flotilla de camiones”, cuenta. “El biodiesel que nosotros producimos es un 30% más barato, ya no se libera suero de leche al medio ambiente y sustituimos el uso de diésel, que es de origen fósil, entonces se reduce la carga de CO2 al ambiente”, agrega.

Econstrucción (Argentina): Plantea desde la recolección masiva de las botellas de plástico PET, hasta su uso en la construcción. “Queremos remplazar los materiales de construcción tradicionales con lo que llamamos ecoladrillos, que son las botellas de PET rellenas de desechos inorgánicos”, cuenta Bruno Patroni, uno de los tres socios de Econstrucción. El uso de las botellas rellenas “tiene más beneficios que un muro tradicional, una aislación acústica y térmica, lo que reduce los costos de calefacción o refrigeración de las casas”, explica.

Son ideas frescas y nuevas, que además de estar promoviendo una nueva visión empresarial que va más allá del beneficio económico, también están haciendo que los gobiernos se interesen en apoyar este tipo de iniciativas y, además, está generando empleo para jóvenes que, de otro modo, se quedarían fuera del mercado de trabajo.


Artículo publicado en la página web del Banco Mundial


 

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