La investigación aplicada y la eficacia del Estado

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Por: Lorenzo Zanello.


La política pública nunca debe perder como horizonte su misión de servir a la ciudadanía. Lastimosamente los cambios sociales se dan a una velocidad e intensidad mayor a la que puede responder el Estado.

El caso colombiano es un ejemplo indiscutible de lo anterior. A raíz de lo ineficaz de muchos procesos administrativos por parte de los órganos públicos, se demanda que el aparato gubernamental pueda innovar para estar a la par de la sociedad a la que debe su actividad. La pregunta es ¿Cómo?

La respuesta, recordando que este es un espacio de opinión, es la investigación aplicada. Este tipo de investigación tiene el objetivo de generar conocimiento con fines prácticos, lo que quiere decir que desde su concepción estos espacios de indagación tengan claro cómo generar cambios en la sociedad.

El Estado moderno demanda una aproximación pragmática, frente a sus problemáticas y estresores, basada en el conocimiento como motor de la innovación pública. Sorpresivamente, esto va en contravía respecto a la forma cómo han ocurrido muchos cambios políticos en la historia nacional, donde han sido determinados por las percepciones o ideas subjetivas de algunos, donde no siempre tiene un papel protagónico el conocimiento objetivo.

En nuestros tiempos, es el conocimiento recogido sistemáticamente y con los menores vicios y sesgos posibles, el que debe ser el principal insumo de cualquier propuesta de cambio que haga más eficaz la relación Estado – Sociedad.

Aún estamos lejos de hacer transversal la idea de usar la ciencia en el ámbito público. Aún hoy tenemos políticos en los más altos cargos nacionales, que plagian ideas para sus proyectos o aquellos que se olvidan leer lo que respaldan o aprueban desde sus oficios.

Debemos exigir y a la vez contribuir a un Estado moderno, eficiente en su administración y eficaz en su misión con la sociedad. Desde la Academia se generan recomendaciones para la política pública por medio de la investigación aplicada, y desde la esfera pública el Instituto de Estudios del Ministerio Publico – IEMP hace lo mismo; pero estas arduas tareas no lograrán trascender si como sociedad no demandamos cambios claros y estructurales de aquellos que regulan nuestra interacción como colombianos.

Todos demandamos estos cambios, pero ¿contribuimos, desde nuestro espacio y posibilidades, a modernizar el Estado?


 

 

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