Maestros necesitan asistencia y capacitación para ayudar a estudiantes migrantes y refugiados que sufren de trauma

El número de niños migrantes y refugiados en edad escolar en todo el mundo ha aumentado en un 26% desde el año 2000. Este mes, durante el Día Mundial de los Refugiados, y a ocho años del inicio del conflicto sirio, el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM, por sus siglas en inglés) publicó un nuevo documento enfocado en la importancia de la preparación de los sistemas educativos para responder a las necesidades de niños migrantes y refugiados. Dichos niños pasan por experiencias traumáticas antes de abandonar sus hogares, durante su viaje o al establecerse en una nueva comunidad o país, por lo que su capacidad de aprender se ve afectada. El documento especialmente enfatiza la necesidad de capacitar mejor a los maestros para que puedan brindar apoyo psicosocial a los niños que han pasado por eventos traumáticos.

Jenny, maestra de una Clase de Bienvenida para niños migrantes recién llegados a Alemania dijo: “Hay un niño que estuvo detenido en Irak: si le gritas, sale corriendo de la habitación y no regresa. No he tenido entrenamiento formal. Y sí, me he sentido abrumada. A menudo, los maestros no se dan cuenta de que los niños traumatizados no pueden aprender como otros niños. Estos niños a menudo se han convertido en jefes de familia. No tienen una zona de confort para sanar de su trauma”.

Unesco  maestros

Foto: UNESCO/Seivan M.Salim

En Alemania, la tercera parte de niños refugiados sufre de enfermedades mentales y una quinta sufre de trastorno de estrés postraumático (TEPT). Los menores no acompañados son especialmente vulnerables, por ejemplo, un tercio de los 160 niños no acompañados procedentes de Afganistán, la República Islámica de Irán y Somalia que buscaban asilo en Noruega, presentaron trastorno de estrés postraumático. Las tasas de trauma son también altas entre los niños desplazados que viven en campos de refugiados en países de ingresos bajos y medios. Por ejemplo, el 75% de los 331 niños desplazados internos viviendo en campamentos en el sur de Darfur en Sudán, cumplía con criterios de diagnóstico del trastorno de estrés postraumático y el 38% sufría de depresión. Así mismo, la migración masiva de venezolanos a diferentes países de América Latina genera también cuestionamientos en torno a temas de trauma infantil e inclusión escolar. El Informe GEM explorará en un próximo estudio de caso la situación de la inclusión educativa de los migrantes venezolanos en Colombia.

En la ausencia de centros de salud, las escuelas a menudo desempeñan un papel clave restaurando la sensación de estabilidad en los niños. Es por ello que, si bien los maestros no son y no deben ser nunca considerados como especialistas en salud mental, necesitan tener un conocimiento básico sobre los síntomas de trauma y de cómo ayudar a estudiantes que sufren dichos síntomas. Con una capacitación adecuada, los maestros pueden ser una fuente crucial de apoyo para los estudiantes que sufren de trauma.

En los Países Bajos, el 20% de docentes con más de 18 años de experiencia en escuelas regulares señaló que les es muy difícil tratar con estudiantes que sufren de trauma. Un análisis de establecimientos de atención y educación de la primera infancia para niños refugiados en Europa y Norteamérica encontró que, si bien dichos establecimientos consideran importante que sus servicios estén basados en conocimientos de trauma infantil, la capacitación o recursos necesarios para brindarlos son “casi universalmente inexistentes”. Diversas ONGs, incluyendo el Comité Internacional de Rescate, iACT y Plan International, ofrecen programas que forman maestros para enfrentar el desafío del trauma infantil en el contexto escolar, sin embargo, su alcance no es suficiente.

El documento discute la importancia del aprendizaje socio-emocional como una forma de brindar apoyo psicosocial y desarrollar la resiliencia y el manejo de estrés a través de discusiones grupales interactivas y dramatizaciones. El aprendizaje socio-emocional es útil en situaciones no tan graves, pero para casos más complicados es necesario contar con personas especializadas y capacitadas. En Estados Unidos, expertos en salud mental y el personal de las escuelas implementaron intervenciones cognitivo-conductuales para responder a casos de stress postraumático, ansiedad y depresión en niños menores no acompañados provenientes de El Salvador, Guatemala, Honduras y México. Durante las sesiones, los expertos enseñaron a los niños a reconocer reacciones y conductas causadas por el trauma así como técnicas para afrontarlas y manejarlas.

Los conflictos y desplazamientos no van a desaparecer, es por ello que, los países deben integrar en sus planes de educación, practicas docentes que respondan a las consecuencias que dichos conflictos tienen en los estudiantes. El cambio en el método que usan los maestros con los niños que sufren de trauma y la ayuda que les brindan para desarrollar confianza y autoexpresión a través de dramatizaciones y discusiones grupales puede ser de mucha ayuda.

La participación de los padres de familia es también importante para que las actividades del aprendizaje socio-emocional continúen en casa. Por ejemplo, un programa en Chicago busca aliviar síntomas de estrés en mujeres y niños de primaria que migraron de México mediante actividades durante y después de la escuela y visitas al hogar con el fin de mejorar el trabajo escolar, la salud infantil y la comunicación familiar.

Recomendaciones clave:

  1. Los entornos de aprendizaje deben ser seguros, enriquecedores y reactivos.
  2. Los maestros trabajando con estudiantes refugiados o migrantes que han sufrido un trauma, enfrentan dificultades particulares y necesitan capacitación para hacer frente a desafíos en el aula.
  3. Las intervenciones psicosociales requieren cooperación entre los servicios de educación, salud y protección social.
  4. Las intervenciones de aprendizaje social y emocional deben ser culturalmente pertinentes y deben ser contextualmente adaptadas. Igualmente, estas deben ser proporcionadas a través de actividades extracurriculares.
  5. No se debe dejar de lado la participación de la comunidad y los padres.

Nota publicada en el Blog de la Educación Mundial de la UNESCO, reproducida en PCNPost con autorización


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SOURCE: Blogs de la Educación Mundial

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