Transformación o retroceso: América Latina en transición

Por: Juan David Cárdenas.  

El pasado fin de semana la región vivió un hecho político que puede catalogarse como inesperado, o al menos, que no parecía que fuera a ocurrir en un futuro cercano. El régimen político de la familia Kirchner, representado en las elecciones presidenciales argentinas por Daniel Scioli perdió el poder a manos del empresario, y jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.

Después de muchos años de gobierno, en medio de grandes avances y conquistas sociales para los argentinos, pero a su vez serios problemas económicos y graves escándalos de corrupción, uno de los gobiernos referentes del llamado “giro a la izquierda” en la región deja el poder en manos de un sector de la sociedad que representa unos valores y proyecto políticos que desde sus ideas y puesta en práctica parece representar todo lo opuesto, es decir, la vuelta a la lógica del neoliberalismo en la Argentina.

El 6 de diciembre, Venezuela, nuestro país vecino, podría empezar a dar un tránsito similar de llegar a cumplirse todas las predicciones que apuntan a un triunfo de la oposición en las elecciones legislativas próximas a celebrarse.

Procesos similares pueden estar ocurriendo el próximo año en otros países y en casos como Brasil se evidencio que cada vez es más difícil para los gobiernos e izquierda de la región, a pesar del apoyo popular con el que puedan contar, mantenerse en el poder y mejor aún gobernar de manera transparente, eficiente y coherente con sus principios

Sin embargo, y es la inquietud que surge en medio de estos nuevos aires de transición política regional, ¿Hasta qué punto las conquistas políticas, sociales y económicas van a respetarse por parte de los nuevos gobernantes? Hay que recordar que la mayoría de los países de la región, y a pesar de dificultades económicas mundiales, dieron grandes saltos en la reducción de la desigualdad y la pobreza acercándose cada vez más al cumplimiento de los objetivos del milenio. Los avances en educación, salud, empoderamiento popular, la conciencia de ciudadanía, entre otros, son innegables, hasta por el más crítico de los críticos frente a estos gobiernos.

¿Estarán en capacidad los gobernantes que llegan al poder y representan alternativas a la izquierda predominante de aprender de los errores del pasado que precisamente llevaron al poder a la izquierda? ¿Tendrán la grandeza y la sensibilidad para no destruir las buenas políticas, reconocer los logros y profundizar los avances sociales de sus países?

Desde la otra orilla, está en veremos cuál será la actitud de los sectores que por muchos años detentaron el poder, y a pesar de los avances, en muchos casos no lograron consolidar reales modelos de alternativas políticas, económicas y sociales

¿Tendrán capacidad de autocrítica? ¿Buscarán volver al poder buscando enmendar los errores propios que los han sacado del mismo? ¿Tendrán la grandeza de verse reflejados en los mismos vicios y vacíos que criticaban a gobiernos anteriores y que hicieron que muchos ciudadanos que antes los respaldaban empezarán a desconfiar y a alejarse de sus postulados?

Lo importante, en el fondo, es ver más allá de la ideología, los partidos y los líderes y ver el rostro de miles de latinoamericanos que no tenían ni siquiera un status como ciudadanos sujetos de derechos y hoy en día si lo tienen. Esto no puede echarse en saco roto.

Mucho de esto es especulativo pero el primer hecho real, objetivo, que nos pone en este terreno de reflexión es lo ocurrido en Argentina lo que genera una gran expectativa para unos y para otros sobre el futuro político de la región y sobre qué tan profunda, caótica y compleja pueda ser esa transición de llegar a expandirse por toda la región. El tiempo nos dirá hacia qué dirección terminamos cogiendo.


 

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