¿Qué tan ambicioso es el acuerdo sobre el clima que se perfila en París?

Archivo. Julio 5, 2011. Machu Picchu. Sitios como este están siendo amenazados por el calentamiento global, de acuerdo con opinión de expertos. AFP / Cristobal BOURONCLE

Archivo. Julio 5, 2011. Machu Picchu. Sitios como este están siendo amenazados por el calentamiento global, de acuerdo con opinión de expertos. AFP / Cristobal BOURONCLE


Las negociaciones sobre el clima llegaban a la hora de la verdad este miércoles con la entrega de un borrador en limpio, y aunque todo indica que habrá un acuerdo en París para evitar una catástrofe planetaria, muchos se preguntan cuál será su alcance real.

El borrador expurgado de muchos corchetes y opciones era esperado para la tarde del miércoles y se anticipa que haya nuevas negociaciones por lo menos hasta el jueves una vez que los 195 países participantes hayan tenido tiempo de examinarlo.

Una mayoría de observadores, oenegés y delegaciones saludaron la organización y el método de la presidencia francesa para dirigir hacia buen puerto las deliberaciones. “Esperamos que Francia nos encamine hacia un compromiso lo más ambicioso posible”, dijo Matthieu Orphelin, portavoz de la oenegé Fundación Nicolas Hulot. De hecho, la palabra “ambición” se convirtió en una de las más utilizadas en la recta final de las negociaciones.

Se la emplea a menudo vinculada a la meta principal del acuerdo, la de limitar a 2 ºC el calentamiento del planeta, más allá de lo cual los científicos vaticinan devastadoras sequías, elevación del nivel de los océanos y desplazamientos masivos de poblaciones.

Los países más vulnerables al cambio climático, las pequeñas islas del Pacífico amenazadas de desaparición, los Estados africanos más pobres y los países del istmo centroamericano, reclamaron un texto más ambicioso que mencione la meta de +1,5ºC con relación al nivel de la era preindustrial.

El borrador del texto mencionaría entre corchetes el objetivo de limitar el calentamiento “muy por debajo de los 2 ºC” pero también se espera que haga referencia al 1,5º como meta deseable.

Reparos de los petroleros:

Arabia Saudita, que encabeza la resistencia de los países petroleros, habría logrado evitar que el texto mencione el objetivo de “descarbonizar” la economía mundial -es decir liberarla de las energías fósiles como carbón, gas o petróleo-, una palabra también rechazada por Venezuela, según su negociadora Claudia Salerno. El acuerdo podría darles satisfacción en este punto y optar por el concepto de “neutralidad de carbono”.

Otro de los puntos de bloqueo concernía los plazos de revisión de lo acordado. Sobre la mesa está la propuesta de revisiones cada 5 años, aunque India empujaba para que se hagan cada diez.

Otros países como Argentina también reclamaron más tiempo, o en su defecto mejores condiciones de acceso a tecnologías de que disponen los países desarrollados. Sin embargo, el emisario del presidente electo Mauricio Macri, que asumirá sus funciones el jueves en reemplazo de Cristina Kirchner, adelantó que a partir de ese día bajaría “los decibeles” a las objeciones argentinas.

Aunque la revisión cada 5 años parece imponerse, quedará por definir cuándo se hará la primera –si en 2021 o en 2024, por ejemplo– tras la entrada en vigor del acuerdo en 2020.

La llave que abriría la puerta:

El principal obstáculo en las negociaciones era hasta último momento la cuestión del financiamiento de 100.000 millones de dólares que el Norte desarrollado aportará cada año a partir de 2020 a los países en desarrollo para que adapten sus economías al cambio climático.

Aquí también entra en juego la “ambición”: los países del Sur quieren que esa suma sea un piso a partir del cual se aportarían más fondos, mientras que los industrializados argumentaron que “el mundo cambió” y quieren que los gigantes emergentes también ayuden a los vulnerables.

Una propuesta formulada por India -uno de los actores protagonistas en Le Bourget-, podría finalmente ser la llave que abra la puerta del acuerdo final: sincronizar los planes nacionales voluntarios de reducción de emisiones (INDC) de cada país con el financiamiento y el acceso a las tecnologías aportado por el Norte.

Otra meta del acuerdo era impulsar el establecimiento de un “precio del carbono”, algo que también quedaría en el texto final como un objetivo “importante” a alcanzar,  para que el mundo se aleje progresivamente de las energías fósiles y adopte las opciones verdes.

El portavoz de la oenegé Oxfam, Romain Benicchio, advirtió sobre los riesgos de una dilución de lo acordado en París: “Nos preocupa enormemente el giro que están tomando las negociaciones. Los países claramente están prefiriendo la facilidad en lugar de pelear por lo que es justo para sus ciudadanos y para el planeta. No es demasiado tarde para elevar el nivel de ambición del acuerdo”. AFP

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