Covid-19: Conclusiones Iniciales (Latinoamérica)

Por: Samuel Azout

Una enfermedad infecciosa llamada Covid-19 ha retado a la humanidad. Llevamos meses tratando de descubrir como mejor enfrentarla. En Latinoamérica no ha resultado nada fácil. Aunque Covid-19 y el coronavirus que la causó siguen siendo en buena parte un misterio, he escuchado a algunos expertos sacar conclusiones, algunas de las cuales presento a continuación:

Sabemos que no sabemos – no sabemos qué porcentaje de los casos son asintomáticos, ni cuál es la tasa real de letalidad, ni porqué algunas personas se contagian y otras no, ni cuánto tiempo son infecciosas las personas, ni si existe o no inmunidad permanente, ni si les va mejor a las personas dependiendo de su tipo de sangre. Y lo que es peor, no sabemos cómo tratar la enfermedad ni cuándo tendremos una vacuna para prevenirla.

Va para largo – muchos de los que creímos que estábamos ante un fenómeno de algunos meses de duración, ya estamos aceptando que esto apenas comienza. La mayoría de los expertos coinciden que falta al menos 80% del camino por recorrer antes de lograr inmunidad colectiva. La situación es especialmente compleja porque las predicciones sobre los picos de pandemia fueron equivocadas. A pesar de que la mayor parte de la población lleva meses en aislamiento preventivo, los contagios y las muertes siguen en aumento progresivo.

Múltiples crisis simultáneas – Covid-19 comenzó como una crisis de salud pública que rápidamente se convirtió en crisis económica y social de proporciones históricas. Covid-19 puso al descubierto la incapacidad de los aparatos estatales y sus instituciones de salud, algunas de las cuales son corruptas e ineptas. A raíz de esto, observamos también una crisis de confianza que podría resultar en un estallido social que preferimos no imaginarnos.

Meses difíciles – no es realista pedirles a las personas que se queden en sus casas sin un esquema de transferencias monetarias amplias, suficientes y permanentes. Ante el descarriado desempleo, la falta de ingresos y las limitaciones fiscales de los países, los próximos meses serán demoledores en materia de salud y economía.

El liderazgo – para tolerar la incertidumbre y el sufrimiento que Covid-19 produce, se requieren líderes inteligentes, compasivos y resilientes que comuniquen bien y conecten con la gente. Para estos momentos y para la post pandemia necesitamos líderes anclados en valores humanos, líderes que genuinamente persigan el bienestar colectivo y que puedan sembrar esperanza donde hay dolor y miedo.


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Cambios en las estructuras tributarias – para evitar el colapso económico los países tendrán que asegurar la supervivencia de los bancos y de empresas claves. Esto, en medio de limitaciones en políticas monetarias (los países latinoamericanos no pueden emitir dólares ni euros) y fiscales. Las reformas tributarias para financiar a los estados necesariamente tendrán que ser mucho más progresivas, tasarán más al capital y menos al empleado.

Algunos negocios son ganadores – como en todas las crisis, algunos sectores y empresas han prosperado. Los negocios especializados en ventas por internet, equipos de telecomunicaciones, logística de distribución, desarrollo de tecnología digital, educación alternativa, ejercicios en confinamiento, entretenimiento en casa, pagos digitales, comunicación en línea, entrega de comida, juguetes sexuales, entre otros, se han visto beneficiados en la crisis.

Oportunidades en servicios por internet – para sobrevivir, empresas y personas tendrán que buscar nuevas oportunidades. Covid-19 nos enseñó que el internet no tiene fronteras y que la presencia física importa menos. Un médico en Chile puede atender a un paciente en Noruega, un arquitecto en Perú puede diseñarle un proyecto a una empresa en Vietnam, un sicólogo en Colombia puede atender pacientes en España, una diseñadora en Brasil puede crear ideas para una empresa en China, y un ingeniero en Pereira puede diseñar un puente en Hungría. El sector de servicios será más transable internacionalmente, abriendo un mundo de posibilidades.

Mientras los países desarrollados seguirán haciendo lo necesario para salvaguardar sus economías y sus empleos, aquellos en vías de desarrollo solo podrán hacer lo posible. Por esto, será necesario ampliar y reacomodar los modelos de cooperación internacional.

Razón tenía Mafalda al afirmar que el futuro ya no es lo que era antes.


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