Nadie lo veía venir

Por: David Arturo García Torres.

En una reunión con los más importantes economistas de la Escuela de Economía de Londres, para explicar la causa de la crisis crediticia de 2008, La Reina de Inglaterra después de escuchar atenta pregunto: …si todo es tan evidente, ¿por qué nadie pudo predecir la recesión?

Si bien el contexto en aquel entonces era diferente, y la situación estuvieron asociadas al mercado de capitales. En estos momentos hay que revisar las tendencias para la economía colombiana, antes de que la Ortodoxia económica responda que eso no va a pasar, gracias a que estamos blindados.

De acuerdo con muchos analistas, creo que este es el momento de prender las alarmas, debido a que las tendencias actuales no solo son el resultado de los más recientes shocks externos. Diferentes variables tanto internas como externas han estado empujando la dinámica a no ser tan sostenible como se ha dicho desde hace algún tiempo, en nuestra economía considerada por algunos analistas, como una estrella fugaz.  (Ver: Colombia: A Shooting Star. Who Knew?)

Desde inicios del años anterior, Lagarde directora del Fondo Monetario internacional aseguraba que la situación colombiana era muy buena, y que estaba preparada ante cualquier eventualidad, debido al blindaje que causaba la estabilidad macroeconómica. En ese sentido el gobierno en su eterno optimismo mediático se la jugó el año pasado proyectando un crecimiento sostenido cercano al 5%, con inflaciones baja y estabilidad en el empleo.

Sin embargo desde agosto del año pasado las señales no daban muestra de que la economía nacional debía tener el optimismo indicado. En primer lugar era inminente el efecto de la sequía, generada por fenomeno del Niño, sobre la producción nacional que llevó a incrementar compra de productos básicos en el extranjero, incrementando las importaciones. A mediados de octubre, según las cifras del DANE, ya se comenzaba a evidenciar el déficit de cuenta corriente, al paso que el dólar inició la escalada y el precio del petróleo había perdido casi el 40% de su valor internacional.

El 2014 cerró con un leve optimismo a nivel nacional de “buenos” resultados para la industria, debido a la confianza del productor, sin embargo en algunos subsectores como los alimenticios y petroquímicos se evidenciaba disminución de los pedidos industriales e incremento en los inventarios, según la ANDI.

En estos momentos cuatro indicadores llaman la atención que tienen muchas implicaciones sobre la política económica actual, la cual a la fecha de escribir esta opinión, no ha existido manifestación alguna de las autoridades económicas para evidenciar los efectos de una crisis inminente.

  • El precio del dólar: el incremento en el precio de más del 25% tiene optimista a los exportadores y los que reciben remesas; sin embargo ese incremento tiene repercusiones no sólo en las importaciones, diferentes bienes de la canasta familiar, como cereales, cárnicos, congelados y aceites naturales, han incrementado el precio, poniendo la inflación en el mes de febrero en términos generales por arriba del rango meta, 4,36%. Por otro lado la deuda externa tiende a duplicar los intereses, reflejando lo que va a ser el incremento del déficit, sumado a la baja renta recibida por el bajo precio del poco petróleo que exportamos.
  • La caída del precio del petróleo, es sin lugar a duda uno de los aspectos que llaman la atención, los efectos se ven en la caída del precio en bolsa de Ecopetrol. Sin embargo la matriz de producción de hidrocarburos y minería en Colombia tiene claramente una particularidad. Los últimos gobiernos, (Uribe y Santos), se la jugaron con el “Auge Minero” llevando a que los productores y exportadores a tener precios internacionales cercanos a los $100 dólares, por barril o equivalente, hoy en día las pérdidas se evidencian en la cuenta corriente del país.
  • Inflación VS Empleo y poder adquisitivo. Las cifras muestran que el desempleo en Colombia es uno de los más bajos históricos a nivel nacional y de la región. Sin embargo esa cifra es de mucho cuidado, porque el nivel de informalidad en el país es alto, teniendo indicadores sobre la calidad del empleo y la actividad económica totalmente diferentes. Frente a esto, el ajuste del salario mínimo el año pasado fue de 4,6% en términos nominales; pero en términos reales la inflación tiene efectos sobre éste, si bien el incremento con respecto a la inflación fue de 2,75% el más alto de los últimos años, si la inflación sigue superando en los próximos meses el objetivo, la pérdida del poder adquisitivo de los Colombianos será evidente.

El panorama realmente no es apocalíptico, pero si es de mucha prevención para nosotros los consumidores. Lamentablemente aún las políticas para enfrentar la tendencia no son claras, pensando en que el gobienro no lo veia venir; por otro lado es mucho más difícil decir cuál será la duración de una crisis, enfrentando dos sucesos, el posible postconflicto y la reforma fiscal, esta última así uno sea promercado o no, sabe que en este momento es una muy mala idea.

Las medidas más recomendables deben ser el ahorro, y lograr buscar canales donde se sienta la percepción y preocupación de los colombianos frente a la economía, quizás citando las palabras del asesor de campaña de Clinton, James Carville diciéndole al gobierno «La economía!!…»

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