Este texto es un extracto editado de una entrevista realizada a Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y cofundadora del proyecto Dandelion, para el pódcast Farms. Food. Future del FIDA, en colaboración con la Plataforma Mundial de Donantes para el Desarrollo Rural.
¿Por qué es tan importante dar visibilidad a las vivencias de las mujeres del medio rural en este momento?
Las mujeres representan un porcentaje importante de los pequeños productores y su liderazgo está impulsando la innovación, la productividad y la resiliencia. Con todo, el discurso actual suele presentarlas como beneficiarias pasivas, en lugar de como protagonistas activas en la esfera del clima. Aproximadamente, en el 85 % de los planes nacionales de adaptación se considera que las mujeres son especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático, lo que no deja de ser cierto. Pero solo en el 16 % de esos documentos se las considera agentes de cambio en la adaptación al clima.
Esta falta de inversión en las mujeres como pequeñas productoras no solo es injusta, sino también irracional desde el punto de vista económico. Solamente con cerrar la brecha de género en la productividad, el PIB mundial se incrementaría en casi un billón de dólares.
Soy una ferviente defensora de que se reconozca a las mujeres como agentes dinámicos del cambio, en lugar de como pequeñas productoras vulnerables, con énfasis en la palabra “pequeñas”, tanto en el ámbito de la agricultura como en el de la producción de alimentos y, cada vez más, en la producción orgánica y regenerativa.
Háblenos del proyecto Dandelion.
El proyecto Dandelion es una campaña mundial dirigida por mujeres que promueve la justicia climática. No se trata de un movimiento aislado, sino de un ecosistema que integra movimientos sociales, grupos religiosos, activistas de base, defensores internacionales y Pueblos Indígenas bajo un mismo techo. Es como una semilla de diente de león (dandelion), diseñada para dispersarse por todas partes, adaptarse a las condiciones locales y llevar la esperanza a lugares insospechados.
En Denbile (Etiopía), el Mecanismo para la Transformación en materia de Género (GTM) del FIDA está ayudando a reequilibrar el liderazgo en la gobernanza del agua de riego. © Project Dandelion/Eduardo Soteras
El proyecto Dandelion se cimenta, en primer lugar, en la justicia, en el reconocimiento de las múltiples capas de injusticia que caracterizan la crisis climática y de la naturaleza. En segundo lugar, se cimenta en la unidad, ya que solo si trabajamos juntos podremos reunir fuerzas para hacer lo que hay que hacer. En tercer lugar, se cimenta en la resiliencia, es decir, en reconocer la resiliencia y la innovación que aporta el liderazgo de las mujeres, especialmente en el ámbito local.
Por último, el proyecto se cimenta en la esperanza, esto es, en confiar en la acción, en hacer las cosas, en lograr un cambio. Juntos, aspiramos a sembrar un mundo seguro y habitable y un futuro para todos.
¿Cómo se propone el proyecto Dandelion cambiar el discurso relativo a las mujeres del medio rural?
En primer lugar, relatando lo que hacen las mujeres y de qué manera lo hacen. Por ejemplo, en Etiopía, las mujeres están asumiendo funciones de liderazgo en asociaciones de regantes y otros usuarios del agua que, tradicionalmente, estaban en manos de los hombres. Al principio casi no había mujeres en estas asociaciones, pero ahora representan alrededor del 25 %. Este cambio ha mejorado el liderazgo y la gobernanza, lo que ha redundado en una mejor distribución del agua y una mayor seguridad alimentaria.
También pretendemos orientar las inversiones hacia donde generen el mayor impacto. Es una verdadera oportunidad, ya que con demasiada frecuencia se presenta a las mujeres del medio rural como víctimas. Pero la realidad es que ellas son las innovadoras, las solucionadoras de problemas y las líderes. A menudo se describe a las mujeres del medio rural como las encargadas de los cuidados por naturaleza, y lo son, pero también son mucho más. Su contribución suele simplificarse en exceso y no se tienen en cuenta las barreras sistémicas a las que se enfrentan. Sin embargo, cuando se les proporcionan los recursos adecuados, transforman sus comunidades.
Queremos cambiar el discurso, pasando de una visión basada en la caridad a otra fundamentada en la inversión, el respeto y la colaboración.
Las mujeres del medio rural suelen sufrir los efectos del cambio climático en primera línea. Eso lo sabemos. Pero, cuando contamos los relatos de pequeñas productoras, no estamos hablando de ganancias marginales. Son relatos de un liderazgo transformador. Y eso es lo que quieren saber los inversionistas: ¿podemos invertir para lograr un cambio real? La respuesta es sí, se puede.
¿Cuál es el siguiente paso?
Queremos que el mayor número posible de personas de todo el mundo asuman un liderazgo climático.
Espero que lo que venga después sea el producto de un esfuerzo conjunto con todos ustedes. Si todos ustedes dicen que sí, “yo puedo formar parte de esto: puedo ayudar con inversiones, puedo prestar mi apoyo. Puedo contar esos relatos, puedo valorar el trabajo de las mujeres”.
Estamos estudiando cómo podemos transmitir el mensaje en todos los ámbitos en los que el clima se entrecruza con todo lo demás: el clima y la salud, el clima y la alimentación, el clima y la propia naturaleza, como dos caras de la misma moneda.
Los animo a que presten atención a las mujeres como pequeñas productoras. A quienes forman parte de los bancos multilaterales de desarrollo y otras entidades financiadoras les digo que despierten y descubran dónde reside el liderazgo transformador, y que orienten la financiación hacia las pequeñas productoras. Tómenlas en serio. No son en absoluto ‘pequeñas’.
Este extracto de la entrevista ha sido editado por motivos de extensión y claridad.
Obtenga más información sobre el Proyecto Dandelion y difunda el mensaje utilizando este toolkit.
Obtenga más información sobre la iniciativa del FIDA “Mecanismo de transformación de género en el contexto de la adaptación al clima“.
Nota publicada en FIDA, reproducida en PCNPost con autorización.
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