Maximizar el impacto en América Latina y el Caribe a través de la Cooperación Sur-Sur y la gestión del conocimiento

Por: Rossana Polastri

Aunque los habitantes del Sur Global – una denominación que abarca gran parte de África, Asia y América Latina – viven realidades muy diferentes, a menudo enfrentan un conjunto de desafíos sorprendentemente similares. La idea de la Cooperación Sur-Sur y Triangular (SSTC en siglas inglesas) nació en 1978 para fomentar la solidaridad entre ellos.

La Cooperación Sur-Sur implica que dos o más países en desarrollo colaboran compartiendo ideas, habilidades y buenas prácticas. El objetivo final es aprender unos de otros de tal manera que todas las partes involucradas puedan desarrollar nuevas estrategias para abordar los desafíos locales que enfrentan.

Representa una idea de cooperación que va mucho más allá de los flujos técnicos y financieros. Implica no solo un intercambio de conocimiento, sino de experiencias – y de todas las dudas, desafíos y logros que toda experiencia implica -. La SSTC hace que las personas se reúnan para pensar y trabajar juntas.

En el FIDA hemos respaldado estos principios de cooperación y solidaridad desde hace mucho tiempo. Con los años, la SSTC – junto con su compañera inseparable, la gestión del conocimiento (KM, por sus siglas en inglés), la amplia gama de actividades destinadas a difundir, compartir y promover la implementación de lecciones aprendidas a través de la experiencia – se ha integrado cada vez más en nuestro trabajo. Lo que comenzó siendo un puñado de actividades aisladas se ha convertido en una estrategia corporativa.

Aquí les dejo la descripción de solo algunos ejemplos de lo que hemos hecho – y estamos haciendo – en la División de América Latina y el Caribe (LAC) del FIDA que muestran cómo funciona la Cooperación Sur-Sur.


gestión del conocimiento FIDA

© FIDA / Panos Pictures / Xavier Cervera


Nuevas ideas para aprovechar el potencial de las regiones semiáridas

PRODESZA en México y PROCASE en Brasil son dos proyectos apoyados por el FIDA y cofinanciados por el Gobierno de México y el estado brasileño de Paraíba, respectivamente. Ambos tienen como objetivo mejorar la vida de los agricultores familiares en las regiones semiáridas de estos países.

Estas áreas albergan algunos de los focos de pobreza más grandes del mundo y están entre las más afectadas por el cambio climático. Los proyectos de desarrollo en estos territorios afrontan el desafío central de brindar acceso al agua para permitir la producción agrícola y ganadera.

El principal objetivo de PROCASE es superar las duras condiciones del semiárido utilizando el sistema agroforestal sintrópico. Este sistema combina estratégicamente la plantación de árboles frutales y maderables nativos con el desarrollo de cultivos agrícolas y áreas de pastoreo para el ganado, conservando los recursos naturales y mejorando la seguridad alimentaria.

Sabiendo del éxito de PROCASE, parecía una buena idea que personal y participantes del proyecto PRODESZA visitaran Paraíba y vieran cómo sus pares brasileños manejan los mismos tipos de problemas que ellos afrontan en las regiones semiáridas de México. Así, en noviembre pasado una delegación de PRODESZA visitó instituciones de investigación agroforestal, unidades de producción de forrajes, bancos de semillas nativas y estaciones de almacenamiento de agua en diferentes lugares del estado de Paraíba. Al final de la misión, se llevaron a casa muchas ideas nuevas y mantienen el contacto con sus socios brasileños para seguir compartiendo experiencias.

Transferencia de buenas prácticas de gestión ganadera

En septiembre de 2019, una delegación de participantes y personal del proyecto PRODEGAN visitó Uruguay. Su objetivo era conocer los exitosos modelos de producción de leche de Uruguay y sacar conclusiones sobre posibles nuevas tecnologías y buenas prácticas a introducir en Camagüey, la provincia cubana donde se implementa el proyecto.

Fue una semana bastante intensa de visitas a granjas, plantas procesadoras de leche, cooperativas y centros universitario. Al termino de la misma, la delegación cubana había reunido un considerable conjunto de nuevas ideas para mejorar la forma en que trabajan sus cooperativas lecheras.

A su regreso a Camagüey comenzaron a aplicar estas nuevas prácticas de forma inmediata y apenas dos meses después buena parte de ellas, adaptadas a la situación local en Cuba, estaban plenamente operativas. Por citar solo algunas: las áreas de pastoreo se dividieron para favorecer el consumo de forrajes de calidad y la recuperación de la alfombra vegetal; se instalaron abrevaderos móviles para ofrecer un suministro continuo de agua al ganado y se creó un Centro Colectivo de Cría para criar vacas jóvenes y saludables que reemplacen a las más viejas.

Las primeras granjas que introdujeron estos cambios se consideran ahora unidades de referencia, y otros ganaderos de la región están aprendiendo de ellas y comenzando a introducir estas prácticas.

KM y SSTC: la clave del avance

Las visitas a los proyectos descritas anteriormente son solo dos ejemplos de las actividades de Cooperación Sur-Sur apoyadas por el FIDA en América Latina y el Caribe. Podría contarles muchas más: el proyecto Back to the Roots (COCINA PAR) está documentando experiencias de colaboración entre agricultores familiares y empresas gastronómicas como restaurantes y supermercados gourmet. La iniciativa financiada por el FIDA “Un viaje común”, implementada por la Alianza Bioversity International y Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), comparte experiencias de políticas públicas y herramientas de gestión para fomentar la agricultura climáticamente inteligente entre Colombia y varios países centroamericanos.

Todas estas actividades tienen como objetivo ayudar a las organizaciones de agricultores familiares a ser más productivas mediante el fomento de las capacidades y la adopción de prácticas y tecnologías adquiridas a través de la exposición a las experiencias de otros. También son clave para establecer alianzas que puedan ser efectivas a la hora de influir en los debates sobre políticas agrícolas en el ámbito nacional y regional.

Para que este trabajo sea más completo y coherente, el FIDA abrió en 2018 una oficina en Brasilia que funciona como centro regional para facilitar las actividades de Cooperación Sur-Sur y gestión del conocimiento. Asimismo, FIDA-LAC está ultimando una estrategia regional para maximizar la colaboración entre subregiones y el intercambio de conocimiento y experiencias obtenidos en las operaciones del FIDA.

La estrategia reconoce la importancia de trabajar junto con una amplia gama de socios (otras agencias de la ONU, instituciones financieras, el sector privado y centros regionales de investigación) para compartir tecnologías y prácticas innovadoras en el campo del desarrollo agrícola y rural. Hace uso de una amplia gama de herramientas, desde estrategias de país (COSOP) hasta donaciones regionales, así como plataformas globales y regionales de intercambio de conocimiento.

Toda esta actividad está al servicio de nuestro proyecto más crucial: alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 – especialmente su promesa de acabar con el hambre y la pobreza extrema – y construir una sociedad global que no deje a nadie atrás. No es un desafío fácil, y el impacto de la COVID-19 en nuestras vidas lo hace aún más difícil. Pero eso no significa que nos vayamos a rendir; significa que tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para construir sociedades resilientes en todo el mundo. Los agricultores familiares están llamados a tener un papel fundamental en la consecución de ese logro, y las actividades de Cooperación Sur-Sur del FIDA contribuyen a establecer las conexiones que necesitan para desempeñarlo.


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SOURCE: FIDA

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