El crecimiento de los suburbios: tendencia mundial

De acuerdo a las proyecciones de las Naciones Unidas, en los próximos treinta años, 5.200 millones de personas de los países en vías de desarrollo, estarán viviendo en entornos urbanos. Esta cifra es el doble de lo que hay en la actualidad. Pero, de acuerdo a un informe especial de la revista The Economist la semana pasada, este proceso tendrá más impacto en el crecimiento de los suburbios, que en los mismos centros de las grandes urbes.

De hecho, como lo muestra el informe, este fenómeno se está viendo de manera acelerada en las ciudades más grandes de la India, China, Africa, y América Latina. Y en las ciudades de los países desarrollados, salvo el caso excepcional de Londres, la densidad viene bajando en los centros de las grandes urbes.

Shlomo Angel, geógrafo de la Universidad de Nueva York, utilizando imágenes satelitales de 3.600 áreas metropolitanas alrededor del mundo, demostró que ciudades como París, es tres veces menos densa que El Cairo, y apenas una séptima parte que Mumbai. Una ciudad como Chicago, tenía 56 personas/ha en 1920, y hoy solo llegan a 16. Hay otros casos muy impresionantes porque son contra intuitivos: México D.F tiene la mitad de la densidad que en 1940; Beijing, pasó de 425 personas/ha en 1970, a 65 hoy en día. Solo Los Ángeles y Johannesburgo, son de las poquísimas excepciones a esta tendencia, pero ya son dos urbes muy extendidas hacia los suburbios.

Esta realidad debería ser tenida en cuenta por parte de los alcaldes que como Petro, buscan cambiar a la fuerza esta dinámica. El único caso exitoso, pero con efectos negativos no esperados, es el de Londres, cuando en los años treinta, decretaron el cinturón verde alrededor de la ciudad para parar su crecimiento hacia afuera. Lo lograron porque contaron con restricciones muy fuertes desde el Parlamento, un excelente servicio de transporte y una economía boyante. Sin embargo, el costo de esta decisión, se refleja hoy en los precios astronómicos que tienen las viviendas en el centro de Londres.

Ante esta realidad surge la pregunta: ¿porqué prefiere la gente vivir en los suburbios cuando estos son cada vez más alejados?. Hay varias razones: la calidad de vida y la facilidad para la familia, el tener mas tranquilidad, precios más accesibles para la vivienda, y unos costos de vida más bajos. Estos temas tendrán una importancia creciente en las decisiones de compra de las viviendas. Y los suburbios, ofrecerán cada vez más posibilidades, por lo tanto, no es muy inteligente cerrar los ojos ante esta realidad.

Hay que señalar otra tendencia que se ve en el diseño de los proyectos en los suburbios: ofrecer condiciones muy similares a las que se ven en la zona central urbana de una ciudad. Un ejemplo de esta tendencia la vi en Cleveland , USA, donde en los suburbios se han construido centros comerciales abiertos, mezclados con vivienda, que con sus calles y cafés, simulan el vecindario de cualquier centro de ciudad. Estos se convierten en nuevos polos de desarrollo.

Pero, hay otras razones más poderosas que describe The Economist y que se suman a los factores ya mencionados. La primera de ellas, es la mejora de los ingresos de la gente, que les permite ser unos mayores consumidores, incluyendo de mas espacio y privacidad, lo que significa más tierra habilitada. Esto no se consigue en los centros urbanos donde hay mucha densidad. Esta tendencia se vivió en los país es desarrollados y ahora se repite aceleradamente en lis países en vías de desarrollo.

La segunda razón es la tecnología que está facilitando el trabajo desde el hogar, y disminuyendo la necesidad de desplazamiento. Y la tercera razón para vivir en los suburbios, es una decisión de compromiso y balance entre los costos, área disponible, tiempo de movilidad, y las necesidades de trabajo, recreación, privacidad y vivir en comunidad. Estos motivadores son bastante consistentes alrededor del mundo, según lo muestra el informe de esta revista.

A la tendencia ya descrita, hay otra realidad que va en la dirección opuesta y es mucho menos notoria alrededor del mundo . En estos casos escasos, como de nuevo sucede en Londres, hay gente que le gusta vivir en el centro de una gran ciudad, porque buscan el atractivo de una vida urbana. Son gente sofisticada, que quieren la experiencia de interactuar con otros, les gusta la vida agitada que se tiene en estos entornos, pero también, son muy exigentes en términos de amenidades, transporte, espacios recreativos y servicios.

Este fenómeno está siendo explotado por varias urbes para atraer el talento de la gente joven y a las comunidades de artistas y emprendedores. Es el fenómeno de la “economía del conocimiento” que favorece las aglomeraciones. Las personas buscan agruparse en los centros de innovacion que están surgiendo en ciudades como Berlín, NY, Londres, San Francisco, Tel Aviv y otros casos similares. La semana pasada pude observar el mismo proceso al norte de Miami, en una zona que estaba muy deprimida, pero que hoy comienza a alojar a grupos de teatro, pintores y emprendedores de base tecnológica. Estas dinámicas están reviviendo zonas deprimidas de las grandes urbes.

El caso de Miami es incipiente, y no vi una intervención clara por ahora del Gobierno local para mejorar la zona, como si está pasando en Medellín. En esta ciudad hay un proceso de renovación urbana bien planeado que continúa el paso dado con el edificio de Ruta N. En Bogotá existe desde hace doce años la idea del Anillo de Innovacion al sur de la Avenida El Dorado y al occidente de Corferias. Hasta ahora no ha pasado de una buena intención que no ha tenido la voluntad política necesaria para volverla una realidad.

Hay otros casos de renovación urbana muy exitosos, que son el resultado de las dinámicas descritas para dinamizar zonas deprimidas de una ciudad. Un ejemplo es el Distrito Financiero de Canary Wharf, localizado en el Este de Londres, y la adecuación de las bodegas viejas en la zona para desarrollar “flats” para los ejecutivos que trabajan en esta zona y que quieren vivir en ella. Hoy, el centro de Londres representa el 15% del PIB de UK. Otros ejemplos: Puerto Madero en Buenos Aires, la renovación del Norte de Barcelona y la Ría en Bilbao.

El único problema de todos estos casos, en especial el de Londres, es el incremento de los precios por los cuales se pueden adquirir estas vivienda, lo que significa el desplazamiento de la gente que no tiene la capacidad de compra para quedarse. La razón: la infraestructura requerida es muy costosa para lograr la transformación necesaria, para volver atractivos estas estas zonas recuperadas de la ciudad. Y si se quiere minimizar este fenómeno, se necesita una inversión pública muy importante, y una gran creatividad financiera, como fue el ejemplo del Distrito 22@ de Barcelona.

Es muy loable que Petro insista en crear proyectos de interés prioritario en el centro de Bogotá. Sin embargo, si no se tienen en cuenta las lecciones que nos muestran los ejemplos de otras ciudades al rededor del mundo, las buenas intensiones son sepultadas por las dinámicas del mercado y las razones que impulsan a la gente a tomar decisiones donde vivir. Como le gusta tomar decisiones en solitario, despreciando la opinión de los demás, el resultado es una gran resistencia y una polarización innecesaria que impide llegar a soluciones consensuada más inteligentes.
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Pero volviendo al crecimiento de los suburbios, que es el tema principal de este blog, sus efectos los estamos sintiendo en nuestra capital. Hoy hay una dinámica cada vez más acelerada de desplazamiento de la gente que vivía en Bogotá, hacia los municipios vecinos. Soacha, Chia, Cajica, Toncacipá, y Mosquera, para solo citar algunos casos, son unos excelentes ejemplos que muestran como está cambiando de manera acelerada el entorno de la Sabana que encierra a la ciudad. Hoy, la mitad del desarrollo de construcción está sucediendo fuera de Bogotá.

Este fenómeno se evidencia en las grandes urbanizaciones de vivienda, pero también en el desplazamiento de industrias y nuevos polos de oficinas. Estas dinámicas de crecimiento están transformando las zonas, que antes eran rurales, del occidente y norte de la Region.

No puedo pasar por alto el fenómeno de la migración, de gente en condiciones económicas muy precarias, del campo a las grandes ciudades, como es el caso de los desplazados por la violencia en Colombia, y que terminan engrosando cinturones de miseria en las zonas periféricas de estas. Un ejemplo dramático de ello se ve en Soacha y en Ciudad Bolívar en Bogotá. Este fenómeno está generando múltiples problemas de seguridad, servicios y movilidad.

La realidad del crecimiento urbano desordenado que hoy vemos, es el resultado del colapso de la movilidad que hoy tiene paralizada a Bogotá, producto de la pésima gestión en este campo en los últimos doce años. Pero también, es la consecuencia de la falta de gestión de tierras que ha afectado a la ciudad en este periodo, disparando los precios de las viviendas, y afectado a toda la población, sin discriminación de su nivel socioeconómico.

También ha influido el hecho que no haya una área metropolitana para coordinar acciones entre Bogotá y la Region que la rodea. Petro quiso utilizar el agua para presionar a los municipios vecinos de Bogotá para impedir el fenómeno de la expansión urbana. Esta acción arbitraria no le funcionó y aumentó la desconfianza entre las partes. El Alcalde desconoció olímpicamente que las fuentes hídricas son de la Region y no de la ciudad. Además, y de manera autocrática, hizo caso omiso a una contundente realidad: tenemos un sistema cada vez más interdependiente donde no valen las decisiones unilaterales.

La proyección del crecimiento de Bogotá y su región, nos va a llevar en menos de una década, a ingresar al club de las mega urbes con más de diez millones de habitantes. Esto implica entender muy bien las tendencias mundiales de la urbanización en el mundo y sus consecuencias. Las soluciones a este fenómeno requieren de una planeacion concertada y el no nadar en contra de la corriente. La evidencia mundial así lo demuestra.

Teniendo en cuenta los comentarios anteriores, es claro que la idea del Centro Ampliado, propuesta por Petro en la modificación ilegal del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), no tiene en cuenta las realidades que hoy se evidencian en otras ciudades del mundo. Como bien lo recuerda The Economist, concentrar el desarrollo de la ciudad y aumentar su densidad a la fuerza, va en contra vía de las tendencias mundiales a la disminución de población en los centros de las grandes ciudades, debido a la proliferación de los suburbios al rededor de estas

En resumen, el mensaje que encuentro en el ensayo presentado por The Economist, y ratificado por estudios similares de McKinsey y el Banco Mundial, es que la tendencia del crecimiento urbano a través de los suburbios, es un problema mundial que no tiene una solución sencilla.

Londres es el único caso donde esta tendencia no ha sido así, a partir de la reglamentación de su cinturón verde en los años 30 para impedir el crecimiento. Y si no me falla la memoria, esta es una idea en la que insiste el ex alcalde Peñaloza, para atacar la expansión urbana de Bogotá hacia los municipios vecinos. Para que se pudieran tomar medidas de esta naturaleza, es necesario que exista una estrecha coordinación metropolitana regional, tema que en nuestro caso, ha sido imposible de lograr hasta la fecha.

Mi predicción es que estas tendencias seguirán acelerándose en los próximos años de manera desordenada y caótica mientras no contemos con funcionarios electos capaces de entender la realidad y de trabajar colaborativamente en beneficio de toda la comunidad. Decisiones unilaterales, como la de limitar el uso del agua, que trató de imponer Petro, no son el mejor camino para lograrlo. Y como esta situación nos compete a todos, porque nos afecta colectivamente, la participación activa del sector privado y de otros actores, será fundamental para enfrentar el desafío del crecimiento urbano de Bogotá y su Región.

He querido contribuir con esta serie de blogs sobre las ciudades, para ambientar el ejercicio de escenarios que se está desarrollando en la actualidad, para mostrar los posibles futuros a los que nos vamos a tener que enfrentar en nuestra región en los próximos veinte años. Tenemos que tener en cuenta las tendencias mundiales del proceso de urbanización, para incorporarlas en estos posibles escenarios. Las decisiones políticas que se tomen, las deberán de tener en cuenta.

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