COP22: Negociadores del clima avanzan sin dejarse intimidar por situación política en EEUU

Representantes de 196 países cierran este viernes la conferencia del clima de Marrakech (COP22) dispuestos a avanzar en sus negociaciones, sin dejarse intimidar por la volátil situación política en Estados Unidos tras la elección del republicano Donald Trump.


COP22

COP22, Conferencia sobre el Cambio Climático, noviembre 17, 2016, Marrakech. AFP PHOTO / FADEL SENNA


Hace un año la comunidad internacional aprobó la declaración más firme alcanzada hasta ahora contra el cambio climático, conocida como Acuerdo de París, y en esta Conferencia de Marrakech empezaron las complejas negociaciones para implementarlo.

Para este ambicioso acuerdo, que fuerza a las naciones a monitorear mutuamente sus esfuerzos contra el cambio climático, se necesitó más de una década de negociaciones.

Ahora los países firmantes no parecen dispuestos a echarse atrás, sea cual sea la decisión de Trump, que ha dicho públicamente que no cree en el fenómeno del cambio climático.

Las negociaciones se dividen en numerosos capítulos, principalmente financiación, transparencia (control mutuo) y transferencia de tecnología.

El ritmo negociador es lento y abierto en todos los frentes, como ha sucedido habitualmente en las grandes citas de la ONU sobre el clima. Nada está cerrado hasta que todo está concluido, reiteran negociadores y las organizaciones no gubernamentales.

“Pedimos el máximo compromiso político para combatir el cambio climático, una prioridad urgente” proclamaron los 196 países asistentes en una declaración solemne el jueves.

“Nadie quería ir al enfrentamiento aquí, los debates han sido constructivos pero también algo caóticos y queda mucho por hacer” (fuente europea bajo anonimato).

En el capítulo de financiación, los países desarrollados se habían comprometido a desembolsar 100.000 millones de dólares anualmente a partir de 2020.

Los países en desarrollo y en especial los más atrasados piden que esas ayudas se centren en la adaptación al cambio climático, lo que significa infraestructuras, como diques o canales para luchar contra las inundaciones, o planes de desarrollo agrícola contra las sequías.

Los países ricos siguen planteando que también hay que destinar fondos a lo que se denomina mitigación, es decir, a la progresiva extinción de los focos emisores de gases de efecto invernadero, como las centrales  de carbón.

Esta semana países europeos, Japón y Estados Unidos anunciaron inversiones para un Fondo de adaptación por 80 millones de dólares. Una gota de agua frente a las necesidades de los países en desarrollo, que la ONU calcula que pueden llegar a superar fácilmente los 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020.

Si solo se comprometen 20.000 millones de dólares al año para las acciones de adaptación, como sugieren algunas fuentes, “eso será totalmente insuficiente” advirtió Liz Gallagher, de la oenegé 3G.

En cuanto a la transparencia, los países debaten la conveniencia de crear una institución o listado que recoja periódicamente las acciones de lucha contra el cambio climático de cada país. Pero antes hay que ponerse de acuerdo sobre los criterios científicos universales.

Antes de la conferencia de París de 2015 un número récord de países anunció por primera vez en la historia sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero (principalmente CO2) hacia el horizonte 2030. Pero la forma de contabilizar esas emisiones difiere de unas regiones a otras, o incluso entre países vecinos. AFP


 

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