Colombia viaja a la Antártida con fines ambientales y geopolíticos

Colombia realiza su primer viaje a la Antártida, con buque e investigadores propios, y con objetivos claros: contribuir al estudio del cambio climático, proteger su biodiversidad y hacer una jugada geopolítica que permita al país tener voz y voto en decisiones sobre el continente blanco.

La expedición, que partió en diciembre y tiene previsto regresar a mediados de marzo, está conformada por más de 80 tripulantes y científicos colombianos.

La Armada nacional (marina de guerra) apoya el proyecto y actualiza a diario el sitio web “Programa antártico colombiano” con detalles de la misión, como el recorrido del buque, el desarrollo de las pesquisas e incluso el estado del tiempo en la zona. “¿Qué se nos perdió allá? Por ahora nada en concreto, pero si no nos apersonamos ahora, podríamos perder mucho en el futuro. Sería algo así como no tener acceso al mar, en el pasado. O al espacio, en el futuro”, señala sobre la necesidad del viaje.

Según el presidente Juan Manuel Santos, la Antártida está “muy lejos” de Colombia, pero desde el punto de vista ambiental, científico y político está “mucho más cerca” de lo que se cree y los estudios globales sobre cambio climático con los contribuirá la expedición servirán para cuidar “la riqueza” en biodiversidad del país.

El viaje servirá para “estudiar la relación que tiene la Antártida con nuestro clima, aprender cómo se puede aprovechar mejor la pesca a lo largo de la costa Pacífica o conocer más sobre la conservación de las ballenas que nacen en nuestras aguas”, explicó al despedir la expedición en diciembre.

Aparte de los estudios ambientales, para el gobierno y los expedicionistas el viaje será clave además para cambiar el estatus de Colombia frente al Tratado Antártico, que el país firmó en los años 1980. “El gobierno decidió mandar un buque propio y ahí hay una decisión política importante. Tenemos un proceso de paz y un país que ya nos permite mirar afuera y ser más conscientes de nuestro papel en el mundo”, dijo la periodista científica Ángela Posada-Swafford, que participa en la expedición, a la revista Semana.

“Con este viaje vamos a sentarnos en la Mesa Antártica para decidir sobre el futuro de ese continente”, añadió la experta, refiriéndose a que al hacer presencia en el continente blanco el país podra votar en las decisiones que se tomen sobre el futuro de esa región.

Por las ballenas jorobadas:

Para la bióloga Susana Caballero, es “un buen momento para hacer el viaje por las condiciones políticas del país, el apoyo que se le puede dar a la misión y la buena relación que se ha fraguado con misiones científicas de otros países”.

A Caballero, especialista en genética para la conservación y profesora de la Universidad de Los Andes, colegas en la expedición le proporcionarán material clave para un estudio que busca establecer si las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) que viajan al Pacífico colombiano a tener sus crías son las mismas que se alimentan en la península antártica. “Hace 15 años vimos que eran genéticamente muy parecidas, la idea es confirmarlo y establecer su ruta migratoria”, dijo a la AFP.

Para eso, se tomarán muestras de piel a ballenas jorobadas durante la expedición para contrastarlas con otras que Caballero obtendrá a mediados de año de los ejemplares que lleguen a la costa colombiana.

“Si establecemos que son las mismas, podremos hacer mucho por su conservación, como pedir que no se usen ciertas redes de pesca en los meses en que están migrando y que las embarcaciones comerciales sigan ciertas rutas para evitar dañarlas”, explicó.

Las ballenas jorobadas se han convertido en un importante eslabón turístico para Colombia y “se calcula que a las zonas adonde llegan año tras año entran por ecoturismo unos 8 millones de dólares”, dijo Caballero, dando otra buena razón para que el país proteja a la especie. (AFP)


 

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