Por: Arturo Daniel Alarcon Rodriguez
Ideas Clave:
- Cambios tecnológicos en la generación de energía, en las expectativas de consumidores y de variabilidad climática demandan la construcción de sistemas de transmisión de energía eléctrica resilientes y seguros.
- Para apoyar a los países en esta agenda, el BID ha lanzado la Plataforma de Aceleración de la Transmisión Eléctrica.
- La plataforma busca apoyar la modernización del entorno regulatorio, tecnológico, de financiamiento y de integración regional para impulsar inversiones estratégicas.
Durante años, el debate energético en América Latina y el Caribe estuvo dominado por una idea sencilla: para fortalecer el sistema eléctrico había que expandir la generación. La región respondió a este desafío, y demostró que puede diversificar su matriz y desarrollar nuevas fuentes de energía.
Hoy el desafío es otro, y probablemente más complejo: diseñar sistemas eléctricos capaces de operar de forma segura y resiliente en un entorno tecnológico y climático que cambia más rápido que las propias infraestructuras.
Así, la transmisión debe ser protagonista en la conversación del futuro de los sistemas eléctricos, una agenda que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está trabajando de la mano con los países de América Latina y el Caribe.
Línea de transmisión en Guanaja, Honduras. BID
La transmisión en el centro de la seguridad energética
En 2024, la región dejó de aprovechar cerca de 53 TWh de energía eólica y solar por restricciones en la transmisión, entre otras razones, lo que, según datos de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), representó pérdidas estimadas en alrededor de US$7.000 millones.
La presión sobre los sistemas es evidente. La variabilidad climática modifica patrones históricos de operación. Nuevas tecnologías transforman la forma en que se produce y consume electricidad. La demanda se vuelve más dinámica. Y, al mismo tiempo, la sociedad espera niveles de confiabilidad cada vez más altos.
La transmisión deja de ser un asunto técnico reservado a especialistas y pasa a ser un tema estratégico y de política pública, ligado a la seguridad energética y la competitividad. Es precisamente desde esta lectura que surge la Plataforma de Aceleración de la Transmisión Eléctrica (PTAP, por sus siglas en inglés), propuesta lanzada por el BID en la COP30.
El cuello de botella no es solo financiero
Las cifras son claras. La región debería invertir entre US$6.000 y 8.000 millones anuales en transmisión, mientras hoy invierte alrededor de US$3.000 millones. Pero reducir la discusión a una brecha financiera sería una lectura superficial.
El análisis presentado en nuestro informe Desbloqueando la Red muestra algo más estructural: los marcos de planificación y regulación con los que opera gran parte de la región fueron diseñados para sistemas relativamente estables, donde la expansión seguía patrones predecibles. Ese contexto ya no existe. La incertidumbre, la diversificación tecnológica y la necesidad de resiliencia operativa están redefiniendo las reglas del juego.
Las consecuencias son visibles, y los datos, como el mencionado anteriormente de la OLACDE, son un reflejo de cuellos de botella presentes en diversos países.
A medida que la incorporación de fuentes renovables avanza sin un desarrollo paralelo de transmisión y mecanismos de flexibilidad, es posible que la situación empeore, generando no solo vertimiento y las pérdidas económicas asociadas, sino también una menor confiabilidad y seguridad energética.
Eso no refleja solo falta de infraestructura. Refleja un desajuste entre planificación, incentivos regulatorios, procesos de licenciamiento (permitting), innovación y mecanismos de financiamiento. Al mismo tiempo, las restricciones fiscales plantean la necesidad de atraer fuentes de inversión diversas, más allá de los recursos públicos. Si no ajustamos los marcos de planificación, regulación e inversión a estas nuevas reglas, profundizaremos la desconexión. Si el desafío es sistémico, la respuesta también debe serlo.
Nueva plataforma apoya la modernización del sistema eléctrico en su conjunto
La plataforma PTAP parte de una premisa simple: fortalecer la transmisión no es únicamente construir más infraestructura, sino modernizar el entorno completo que permite que esa infraestructura se instale, se modernice y funcione como parte de un sistema. La plataforma se enfoca en cinco dimensiones que están profundamente interconectadas y que se describen en nuestro informe.
1. Apoyar marcos de planificación y regulación que incorporen resiliencia, gestión de riesgo y flexibilidad tecnológica desde las etapas más tempranas. La transmisión requiere horizontes largos y señales claras, sin eso, la inversión se vuelve lenta o incierta
2. Mejorar las condiciones habilitantes para el desarrollo de proyectos, incluyendo procesos de licenciamiento y aprobación que hoy suelen ser extensos y poco predecibles. Reducir tiempos y aumentar claridad en estos procesos es clave para cerrar la brecha entre planificación e implementación.
3. Preparar proyectos capaces de movilizar capital. Existe interés creciente en infraestructura eléctrica, pero muchas veces faltan proyectos maduros y estructurados bajo estándares internacionales. PTAP busca precisamente cerrar esa brecha entre necesidad técnica y viabilidad financiera. Esto incluye atraer financiamiento concesional para la inversión en transmisión, cuando sea posible.
4. Acelerar la incorporación de innovación. La modernización de la transmisión no depende solo de nuevas líneas, tecnologías como almacenamiento, digitalización o soluciones avanzadas de operación pueden ampliar capacidad y mejorar resiliencia utilizando mejor la infraestructura existente.
5. Fortalecer la dimensión regional. La seguridad energética en América Latina y el Caribe no se construye país por país en aislamiento. Por ello, PTAP apuesta por el aprendizaje compartido y la cooperación como instrumentos para acelerar resultados.
El escenario de una conversación global
El lanzamiento de PTAP refleja algo que empieza a ser evidente a nivel internacional: la discusión energética está desplazándose desde la capacidad instalada hacia la capacidad del sistema para adaptarse al cambio. La energía solar y eólica ya es competitiva en la mayor parte de los sistemas, pero un bajo costo de generación no necesariamente se traduce en un menor costo para el usuario sin una visión sistémica.
Los sistemas de transmisión se están convirtiendo en infraestructura estratégica. Son los que permiten integrar nuevas tecnologías, reducir vulnerabilidades y responder a escenarios climáticos más exigentes. En otras palabras, son el elemento que determina si un sistema puede evolucionar y diversificarse sin comprometer su seguridad energética.
América Latina y el Caribe tiene una oportunidad singular en este nuevo escenario. La región combina experiencia histórica en integración de recursos diversos, una matriz relativamente limpia y una creciente coordinación regional.
PTAP busca transformar esas ventajas en una agenda concreta de modernización, que contempla la prestación de asistencia técnica y financiamiento de pilotos de inversión gracias a una contribución inicial de 15 millones de euros del gobierno de Alemania para la plataforma.
El próximo paso para la región
La región ya está avanzando en una parte importante del trabajo: diversificar su matriz eléctrica. El desafío ahora es asegurar que el sistema en su conjunto pueda evolucionar con la misma velocidad con la que cambia su entorno.
Eso implica dejar de pensar en la transmisión como infraestructura secundaria. Los sistemas de transmisión son el espacio donde convergen innovación tecnológica, inversión y seguridad energética. Acelerar la inversión en transmisión no significa simplemente construir más líneas. Significa actualizar la forma en que planificamos, regulamos y operamos el sistema eléctrico.
PTAP es una apuesta por esa evolución. Porque, en última instancia, la fortaleza de los sistemas eléctricos del futuro no dependerá únicamente de la energía que puedan producir, sino de su capacidad para adaptarse al cambio sin perder estabilidad.
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Nota publicada en Los Blogs del BID reproducido en PCNPost con autorización.
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