Ayuda a la educación preescolar: la brecha entre retórica y realidad

Muchos donantes expresan cada vez más su reconocimiento de la importancia de la educación preescolar en su política educativa, pero sus declaraciones públicas de apoyo pocas veces coinciden con inversiones tangibles. En los últimos dos años, la ayuda a la educación preescolar ha disminuido en un 27%, al tiempo que la ayuda general a la educación ha aumentado. Esto resalta un marcado contraste entre la retórica de los donantes y la realidad.

Un nuevo informe, “Dejando atrás a los más jóvenes”, realizado por el Centro REAL (por sus siglas en inglés) de la Universidad de Cambridge y por la organización caritativa infantil Theirworld (“Su mundo”), ha rastreado el progreso en los gastos de ayuda para la educación preescolar en los últimos dos años. Revela que 16 de los 25 principales donantes del sector educativo no han dado nada o han reducido su gasto anterior para la educación preescolar desde la introducción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La meta 4.2 de los ODS requiere que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a una educación preescolar de calidad para el 2030. Sin embargo, el gasto en la ayuda a la educación preescolar ahora es incluso menor que cuando se adoptaron los ODS en 2015. La ayuda a la educación preescolar es una pequeña y decreciente prioridad del gasto total de la ayuda, que representó tan solo el 0,5% del total en 2017, frente al 0,8% en 2015.

Junto con nutrición adecuada, buena atención médica, protección y juego, la educación temprana de buena calidad, equitativa e inclusiva es fundamental para el pleno desarrollo de un niño. Sin embargo, a pesar de sus beneficios conocidos, la ayuda a la educación preescolar es lamentablemente pequeña: en promedio, cada niño en edad preescolar en los países receptores de ayuda solo recibió US$0,26 en ayuda para apoyar el aprendizaje temprano en 2017, aunque existen grandes variaciones entre países. Esto es tan poco que ni siquiera compraría la leche espumosa del capuchino diario de un donante. La situación es aún más grave para un niño en edad preescolar que reside en un país afectado por el conflicto, que en promedio solo recibió US$0,17 en ayuda.



Ningún donante está cumpliendo con el recomendado 10% de la educación para este sector, una meta mínima de Theirworld, respaldado por Unicef en 2018. Algunos donantes, como UNICEF y Nueva Zelanda, han aumentado sus gastos acercándose a esta meta, sin embargo, algunos de los mayores donantes de la educación están disminuyendo sus gastos, como Alemania y Francia. Otros, incluidos los Estados Unidos, no informan de ningún gasto en educación preescolar. El Banco Mundial, que durante mucho tiempo ha sido un defensor de, e importante donante a, la educación preescolar, y sigue siendo el mayor donante en términos de volumen, ha reducido su gasto en educación preescolar en un 1,7% en solo dos años.

La educación preescolar es la forma más efectiva de promover la equidad en la educación y más allá de ella. Tiene beneficios particulares para los niños de los entornos más desfavorecidos, incluidos los niños que crecen en situaciones vulnerables y los niños con discapacidades. Sin embargo, los donantes no solo no invierten en la educación preescolar, sino que su gasto en ayuda en realidad está alimentando la inequidad. En el mismo período en que el gasto de los donantes en la educación preescolar ha disminuido en términos generales, la ayuda para financiar becas para la educación superior entre los jóvenes que han completado la escuela secundaria ha aumentado. El gasto de los donantes en becas es ahora 42 veces más alto que su gasto en educación preescolar.

La falta de apoyo de los donantes para la educación preescolar significa que millones de los niños más pequeños del mund, en particular las niñas, los niños con discapacidades y los niños que viven en situaciones vulnerables, se quedan atrás. Se necesita una priorización urgente de los gastos de ayuda en educación preescolar para incentivar a los gobiernos a realizar inversiones serias en el aprendizaje temprano y cumplir la promesa del ODS 4 y la agenda de desarrollo sostenible, para que nadie se queda atrás.


Nota publicada en el Blog de la Educación Mundial de la UNESCO, reproducida en PCNPost con autorización


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SOURCE: Blogs de la Educación Mundial

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