Prisión perpetua

Por: Sthefanny Gallo Herrera.

Este contenido sintetiza el análisis filosófico jurídico acerca de la Convocatoria por parte del Congreso, de un referendo para reformar la Constitución y establecer la cadena perpetua para los delitos cometidos contra los niños en especial la violación y el homicidio.

Por lo tanto quiero dar énfasis  a ciertos aspectos favorables y desfavorables al proyecto de reforma, ya que expondremos algunas razones y argumentos al respecto que se muestran también como perpetuos por su abundancia, significación y convencimiento.

Se deduce que un aspecto desfavorable a la reforma es que se fomenta las acciones mas aberrantes y crueles ya que esto produce un exceso en la represión, su irracionalidad y desbordamiento enardece al delincuente y se llega a constituir ese riesgo en morboso estimulo, por lo tanto las intenciones sin la implementación correcta no producen sino consecuencias nocivas y calificados prejuicios. El afán para proteger a la niñez no autoriza a emprender descabelladas empresas ni para presentaciones que revelan avilantez, impreparación y sumo desacierto.


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Imagen cortesía de Sakhorn38 en FreeDigitalPhotos.net


Los jueces ante penas tan escabrosas e irritantes, exigirán más depuradas pruebas y será más constante señalar en los fallos que no se alcanzo la certeza o no pudo cumplirse con el mandato de que para proferir sentencia condenatoria deberá existir convencimiento de la responsabilidad penal del acusado, más allá de toda duda. De igual manera el error judicial en pena proporcionadas y acompañadas de beneficios es menos doloroso y oneroso, no solo en los ámbitos de la moral, la social, familiar e individual sino en el monto del resarcimiento que debe asumir el Estado por deficiencias del servicio. En penas cortas son mínimas las reclamaciones extracontractuales y las revisiones. En las más intensas abundan los dos fenómenos, una pena de prisión perpetua es la perpetuidad del interés por demostrar el error judicial que lleve al reestudio del proceso y al resarcimiento. Y entre una y otra hipótesis, también difieren profundamente la bondad y rectitud de los medios escogidos para lograr volver atrás el fallo de condena.

Antes de llegarse a final tan despiadado y destructor de la libertad, debe estar acreditado y destructor de la libertad, debe estar acreditado fehacientemente la ausencia de otra alternativa, y las hay superiores en todos los órdenes. De modo fácil y entre lo existente está el aumento de penas temporales y más intensa combinación entre las de carácter principal y accesorio purgamiento más intenso de la pena para poderse otorgar el subrogado de la libertad condicional; aumento de los días de trabajo o estudio para detraer días de efectiva privación de la libertad; determinar que este beneficio solo es viable a partir de la sentencia; mayor extensión del período de prueba; restauración  del fenómeno de la reincidencia; restringir en mayor grado lo concerniente a eventuales rebajas; limitar expresamente el monto del mínimo de pena en los preacuerdos y negociaciones, pero no suprimirlos; controlar en mejor forma los períodos de prueba; aplicar con sinceridad y eficacia todo lo que aconseja la Política Criminológica tomada esta en el sentido lato o de amplia proyección social para subsanar tantas falencias que vulneran derechos fundamentales.

Si se instaura la prisión prepetua y expulsa del sistema penal toda disminución de la pena por negociación, trabajo y educación téngase la plena seguridad que nadie volverá a reconocer su delito ni se someterá a labores penitenciarias de readaptación. Serán magníficos e insuperables obstáculos para el descubrimiento de la verdad, a terminación temprana de los procesos y la restauración de los prejuicios ocasionados a la victíma. Si desaparece de un tajo todo lo que podía aliviar el cautiverio, el delincuente aumentará su hostilidad y se volverá refractario a cualquier medida penitenciaria. El silencio del procesado será sepulcral, y esto último no es una metáfora sino una realidad.

La víctima ante la exclusión de la terminación temprana de los procesos, tendrá que revivir constantemente y durante todo el proceso su tragedia la cual se verá acrecentada con la audiencia de juzgamiento en donde será tratada con cierta dureza por los afanes de la defensa que no se guardará nada pues muchas circunstancias que ofendido y familia preferirían mantener en reserva, serán ventilados públicamente. Y tras suceder todo esto es factible que hasta sobrevenga una absolución. La labor investigativa y de juzgamiento, que ya no cuentas con los favores y ayudas de una confesión o una negociación , será más ardua y el tenerse que centrar esfuerzos y recursos en esta clase de procesos, llevarán, quiérase o no, al abandono y desmejoramiento de otros.

Crecerán los peligros y riesgos para el cuerpo investigativo, para testigos, fiscales, jueces, magistrados, procuradores porque sobre ellos recaerá la reacción de esta clase de delincuentes, deshaciados de todo trato humanitario o de todo mínimo atisbo de libertad. Quien tiene sobre sí la eventualidad de una prisión perpetua hará hasta lo inimaginable para escapar a la justicia, desde la comisión del hecho pasando por la sentencia y hasta concluir su trámite. Por otro lado los chantajes, extorsiones y demandas exorbitantes de arreglo, se multiplicarán de manera increíble, ya que en esta clase de delitos se posibilita más el aprovechamiento ilegal de obtener retribuciones económicas como contrapartida de debilitar o desvirtuar la prueba de incriminación que no se pedirá y que no se entregará ante la perspectiva de una condena de prisión perpetua.

Derrotar una prohibición constitucional de tratos crueles, inhumanos y degradantes para consagrar algunos delincuentes una pena que tiene todos estos atributos y que resulta ineficaz aun en el agravio que construye, solo merece repudio categórico y sin treguas. A ningún delincuente por severo que sea el tiempo de encierro se le puede quitar la esperanza de volver a la libertad ni privarle de los medios idóneos para cumplir con este derecho innato del hombre. Por ultimo podemos deducir que la prisión perpetua arrasa con toda una historia universal de penología y sistema penitenciario.

En estos campos la lucha ha sido ardua y los aportes científicos inestimables para lograr salir del oscurantismo de las sanciones irracionales que solo paraban mientras en el castigo más implacable para neutralizar al delincuente y ejemplarizar con su condena a la pena con las finalidades de resocialización, reinserción comunitaria o de readaptación a un medio compatible con la nueva condición de ex convicto.

Si la solución  es la desaparición de la cordura, la sensatez, la ponderación, el equilibrio mental, la dosificación científica de las penas, el recomendable tratamiento penitenciario y post penitenciario, etc., que sea integral para que la sociedad no se pierda tan radicales y exhaustivos bienes y servicios.


 

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