Desiderata por la Paz

Por: Sthefanny Gallo. 

Podemos diversificar un estado que paso de estar en guerra, en el cual por muchos años a amado más las armas que los libros.

A un estado que promulga que el uso de las armas preventivo y exclusivo de las fuerzas de seguridad; que los ciudadanos se les prohíba su porte y que se adopte como una política constitucional, el derecho a no tener armas, el derecho a morar  en una sociedad donde las armas no hagan parte de la canasta familiar.

Que no se destine para la adquisición de arsenal bélico una suma superior al dos por ciento (2%) del presupuesto nacional y que se busque con los demás países del hemisferio, que el desarme sea una norma y una política de la región, que la destinación presupuestal para la compra de armamento tenga control ciudadano y que haya siempre un registro, un empadronamiento de las armas.

En Estados Unidos, donde el derecho a tener armas, tiene la aval de la Constitución, circulan más de 250 millones de armas de fuego, y los especialistas se preguntan sí esa vocación de que todos somos Rambo, no hace parte ya de la política expansionista del imperio y de sus deseos irrefrenables de crear en la sociedad civil la necesidad de armarse, para ser más hombres y para aparecer más seductores.


Castro Cuba estado

Plaza Botero, Medellin. Junio 23, 2016. AFP PHOTO / RAUL ARBOLEDA


Que cese la elaboración de tantas leyes inútiles y la suscripción de tantos tratados fútiles y que nos impongamos la tarea de darle vida a las que ya tenemos, para encontrarle sentido al orden y apego a la vida. Tanto derecho sepulta del derecho.

Que juntos hagamos de la industria armamentista un pésimo negocio, boicoteando sus productos, negándonos a comprarlos y denunciando sus practicas tortuosas y poco transparentes.

Que la inteligencia desplace la fuerza y el talento la lujuria del conflicto. Menos soldados, menos indumiles y más educación; más conciliaciones y menos litigios y sobre todo más sentido de patria.

Que la seguridad no se transfiera ni se enajene y que la soberanía siga siendo el más alto patrimonio del pueblo. Ninguna empresa militar puede ser un estado dentro del Estado, ni encargarse de los fines esenciales del mismo.


Posts relacionados:

“Adiós a las armas”, dice guerrilla FARC en una Colombia que busca paz

Los niños de Colombia quieren conocer la paz

Retos de la paz en la Amazonia: conservar la vida silvestre

Tras la paz con las FARC, esperanza y desafíos para el turismo en Colombia

¿Qué cambió con el nuevo acuerdo de paz en Colombia?


 

Debes loguearte para poder agregar comentarios ingresa ahora