¿Qué es un “laboratorio viviente”, y por qué todas las universidades deberían convertirse en uno?

El capítulo Planeta del Informe GEM 2016 formó la base de la presentación principal que dio inicio al Día de la Educación en la COP22 en Marruecos. La ex-Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, y Manos Antoninis, del Informe GEM, se unieron a SAR la Princesa Lalla Hasna de Marruecos y al Ministro de Educación de Marruecos para debatir sobre la importancia de la educación en la agenda climática.

Un año después, en el Día de la Educación en la COP23 en Alemania, el Informe GEM sigue destacando la importancia de la educación como elemento clave de cualquier solución al cambio climático y como parte fundamental de la creación de un futuro más seguro, más saludable, más limpio y más próspero para todos. Una educación sobre la sostenibilidad exitosa debe ser transformadora. La educación formal es fundamental para mejorar la conciencia de los desafíos ambientales, así como nuestras responsabilidades individuales y comunitarias para hacer frente a estos desafíos.

En este blog, analizamos el papel de las instituciones de educación superior en la enseñanza y la materialización de la sostenibilidad ambiental.

Las universidades son micro ciudades donde las iniciativas de sostenibilidad pueden probarse

Las instituciones de educación superior pueden desempeñar un papel particularmente importante en la incorporación de la sostenibilidad ambiental en la planificación urbana, promoviendo y desarrollando investigaciones multidisciplinarias, minimizando su propio impacto ambiental, y sirviendo como “laboratorios vivientes”.

Ser un laboratorio viviente significa que los principios de sostenibilidad deben influir en las interacciones diarias de los estudiantes, profesores y otros empleados de una universidad con salas de conferencias, espacios de aprendizaje, dormitorios y campus más amplios. Los laboratorios vivientes son una contribución importante al desarrollo de un mayor entendimiento de los factores que influyen en las posibilidades de éxito (o fracaso) de las iniciativas de sostenibilidad con el fin de implementarlas en el contexto de las ciudades. A la larga, las alianzas entre las instituciones de educación superior, los gobiernos locales y el sector privado son esenciales para lograr ciudades ecológicas sostenibles.

Los ejemplos exitosos de laboratorios vivientes incluyen la Universidad de Gotemburgo en Suecia y la Universidad de British Columbia en Canadá. La Universidad de Gotemburgo fue una de las primeras universidades en desarrollar e implementar un sistema de gestión ambiental. Algunos elementos de este sistema incluyen la reducción de emisiones de dióxido de carbono derivadas de los viajes y del uso de energía, una mejor separación de desechos y un mejor reciclaje, y la reducción del uso de sustancias químicas peligrosas en los métodos de laboratorio.

La Universidad de British Columbia es notable debido a su investigación en bioenergía, que llevó a la construcción de una planta de gasificación de biomasa combinada con una central eléctrica. Además, esta Universidad ha construido uno de los proyectos más grandes en América del Norte para la conversión del sistema de energía del distrito de vapor a agua caliente. Ambos proyectos permitirán a la universidad cumplir sus metas de reducción de emisiones.

Una universidad china establece un alto estándar en sostenibilidad en los campus universitarios

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Universidad de British Columbia, Canadá. Fotografía: Julian Schünge

Otra universidad que es un ejemplo de un laboratorio viviente es la Universidad de Tongji en Shanghái. La sostenibilidad es particularmente relevante en este momento en China: el alto crecimiento económico ha estado acompañado por importantes desafíos relacionados con la energía y el medio ambiente.

Las previsiones de escasez mundial de energía, el aumento en los costos de suministro de energía, y la evidencia de desequilibrios ambientales severos requieren estrategias fuertes para el ahorro de energía, la optimización del uso del agua y la reducción de las emisiones de dióxido de carbono.

Los niveles de consumo per cápita de energía y agua son significativamente más altos en los campus universitarios chinos que en los hogares porque las universidades chinas ofrecen alojamiento a todos sus estudiantes.

Además, el número de universidades y estudiantes está creciendo dramáticamente en China: en 2010, habían 2.358 universidades en China.

Las iniciativas de sostenibilidad de la Universidad de Tongji se han centrado en transformar sus edificios para que sean eficientes de un punto de vista energético, implementando sistemas para el reciclaje de recursos hídricos y reduciendo las emisiones de los edificios académicos y los dormitorios. La universidad tiene una estrecha relación con el gobierno local a través del proyecto “LivingLab SHANGHAI”, que aplica procesos de innovación en un contexto del mundo real en la ciudad de Shanghái.

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Universidad de Tongji, Shanghái. Fotografía: Mr Thinktank

La Universidad de Tongji ha tomado la delantera entre las universidades chinas en la construcción de campus sostenibles y ha establecido la Red de Campus Verdes de China (CGUN, por sus siglas en inglés) con el objetivo de transformar el campus de las universidades a través de iniciativas sostenibles.

La CGUN incluye 12 universidades como miembros principales y más de 120 universidades como miembros asociados, y cuenta con el apoyo financiero del Ministerio de Vivienda y Desarrollo Rural y del Ministerio de Educación de China.

La Iniciativa de Sostenibilidad de la Educación Superior, una alianza para apoyar el papel de las instituciones de educación superior en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, realizó recientemente un llamado para obtener información sobre futuras actividades que podría emprender.

Una buena opción es promover el éxito de los ejemplos alentadores presentados en este blog, los cuales subrayan la importancia de las universidades en el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático.

También podría desarrollar el potencial subutilizado. Los gobiernos, las universidades, los estudiantes y otros actores podrían trabajar mejor juntos para determinar la mejor manera de capitalizar este potencial y empezar a construir algunos de los marcos esenciales que garantizarán un futuro sostenible y próspero para todos.


Nota publicada en el Blog de la Educación Mundial de la UNESCO, reproducida en PCNPost con autorización


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SOURCE: Blogs de la Educación

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